Violeta Rojo, a propósito de Cambios de último momento



"Y comienzo hablando de frenesíes porque es un tema que subyace en los cuentos de Eritza Liendo. Sin embargo, igual que hay muchas similitudes también hay grandes diferencias entre los sombríos cuentos de #Shadow, su primera publicación y estos de #CambiosDeÚltimoMomento. Entre las semejanzas está la naturalidad narrativa de la autora, que cuenta con una espontaneidad envidiable y hace que sus relatos fluyan con facilidad. De igual forma tienen en común la visión de lo femenino y lo masculino. Las mujeres de Liendo son de carácter, incluso cuando son unas atropelladas que sobreviven. Los hombres, sin embargo, son débiles aunque sean unos abusadores. Hay también similitud en su aproximación a la maternidad, la paternidad y la condición de hijo, que suelen ser relaciones complicadas, difíciles y pedregosas, aunque o precisamente porque sobra el amor.


Ambos libros son duros y muestran a personajes viviendo eventos decisorios y dolorosos, pero a pesar de que en #Shadow lo sombrío forma parte del título, en realidad había desparpajo, desenvoltura para unos diálogos deliciosos y un humor soterrado que lograba que no fueran narraciones lóbregas, porque aparecían toques pícaros y divertidos que hacían que lo oscuro se iluminara por segundos por grandes reflectores, otras con un rayito de sol y a veces con unas luces de discoteca.

En contraposición, en #CambiosDeÚltimoMomento, Liendo no se aferra a lo que ya hizo bien en su primer libro, sino que transita por nuevos senderos. Y la diferencia es que en esos textos con ritmo, cadencia en sus diálogos, instantes tiernos, magníficas descripciones y soltura narrativa late algo espantoso, y eso tan horrible es la vida común y corriente de gente normal. Hay que ver lo sobrecogedora que puede ser una familia que parece, solo parece, feliz; o el descubrimiento de que la amistad tan cercana no era tal cosa sino lo contrario; o el desconsuelo de las decepciones amorosas, en el momento en que descubres que todo era puro teatro o hay que asumir que uno se equivocó mucho con alguien cercano a quien había que tener bien lejos...".