Entrevista a Oriette D'Angelo

Imagen tomada de Novutrefall Records

Oriette es una joven venezolana super inquietante y talentosa. Es poeta, editora, abogada y de nuevo estudiante en la ciudad de Chicago en EE.UU. Su poesía es contemporánea, se arriesga con el lenguaje y su construcción poética rinde testimonio a ella misma y a su entorno. Es creadora de @digopalabratxt & @PoetasVEN • Autora de «Cardiopatías» (2016).


Pueden seguirla en Twitter @oriettedangelo



Por José Miguel Navas

@alasfatales




—¿A qué edad se inició tu experiencia poética?


Comencé a leer poesía a los 11 años. Uno de mis dos tíos me regaló un poemario de Andrés Mata y quedé fascinada con él. Ahora, con respecto a la escritura, a los 15 años. Empecé escribiendo poemas en rima. Recuerdo que a esa edad empecé a leer a Leticia Cortés, una poeta mexicana que publicaba cosas increíbles en su blog y que ahora es una gran amiga. Empecé a publicar mis poemas en un blog personal y luego los imprimía para pegarlos en un cuaderno. El blog ya no existe, pero el cuaderno sigue intacto.



—¿Cuáles son tus libros favoritos de poemas que te impulsan a escribir?



De tu ausencia y mis pérdidas de Leticia Cortés y Libertad bajo palabra de Octavio Paz.



—¿Tienes alguna rutina para escribir?


Me gusta escuchar música antes de escribir. Escribo, al menos ahora, sobre cosas que están alojadas en mi memoria. Desde pequeña escucho mucha música y ciertos recuerdos de mi infancia y adolescencia están relacionados a ciertas canciones. Escuchar esas canciones hace que vengan imágenes que de otro modo quizá no recordaría.





—¿Cuáles son tus horas predilectas y sitios que te hacen escribir?



Ahora mismo, escribo siempre de noche, sentada en mi escritorio en un apartamento de Chicago. Siempre he escrito desde mi escritorio, tanto en Caracas como acá en Chicago.



—¿Qué opinas de la actual crisis Venezolana y la forma en que afecta a la literatura nacional?


Lo que está sucediendo en Venezuela nos afecta a todos, estemos o no en el país. Todos los días estoy angustiada por lo que ocurre. Mi familia está allá, así que es imposible no padecer lo que está ocurriendo. Las crisis políticas generan literatura y Venezuela no es la excepción. Se está escribiendo muchísimo sobre nuestra identidad como país y eso me parece muy poderoso. La poesía también está siendo un modo de resistencia, tanto su lectura como su escritura. La literatura que se escriba ahora será memoria histórica del futuro. Hay que escribir sobre lo que está pasando, del modo que sea y usando el género que sea.



—¿Consideras el libro digital como una formula del futuro para prevalecer?



Sí, considero que el libro digital será importante en el futuro, más importante de lo que pensamos. Ahora, siempre es bueno dividir el asunto en dos categorías: la digitalización del libro físico y la publicación del libro en formato digital. Creo que ambas cosas son importantes ahora y serán aún más importantes en el futuro. Muchos sistemas de bibliotecas públicas están cada vez más apegados a la idea de la digitalización del libro físico y muchas editoriales están entendiendo la ventaja de la publicación de sus libros en formato digital. Estoy absolutamente a favor de ambas cosas.



—¿A quiénes consideras tus mentores?


Aprovecho esta pregunta para hablar de tres personas importantes en lo que va de mi obra: Leticia Cortés, Jacqueline Goldberg y Rafael Castillo Zapata. De Leticia hablé un poco al principio. Ella creyó en mi desde que era adolescente, así que siempre le estaré agradecida. Además, gracias a su poesía empecé a leer obras de autores jóvenes y contemporáneos. Jacqueline Goldberg es una de mis mejores amigas. Tanto mi primer libro publicado como mi segundo libro inédito han pasado por sus ojos. Agradezco la manera que tiene de leer mi poesía, siempre le suma mucho a mi trabajo. Con Rafael Castillo Zapata aprendí muchísimo al realizar un taller de poesía. Siempre fue sumamente crítico con mi trabajo. Sé que creativamente somos muy distintos, pero es esa diferencia la que hace que hoy vea mis poemas de otra forma. Aquí entre nos, creo que nunca le gustó nada de lo que escribí en el taller jajaja, pero sus críticas han hecho eco en mí y siempre las recuerdo, así que ahora escribo con cuidado, pensando precisamente en sus sugerencias. Siempre me aportó mucho. Con él aprendí lo que es saber facilitar un taller de poesía y cómo se debe guiar a los autores.



—¿Qué extrañas de Venezuela?


A mi familia, a mis amigos. El sonido de los grillos al anochecer. Los atardeceres sobre el Ávila. El sonido de las Gaitas en las radios de los autobuses. Caminar en el centro de Caracas. Saludar a los kioskeros de la cuadra. Saberme el nombre de mis vecinos. Muchas cosas.



—Tu primer poemario “Cardiopatias” tiene muchas lecturas e interpretaciones, quizás la violencia del cuerpo, lo femenino y lo social. Con cual lectura te identificas y qué tal fue ese proceso de escritura de tu libro?



Me identifico con las tres lecturas. Eso es «Cardiopatías», todo lo que mencionas. La escritura del libro comenzó en julio 2013, específicamente con el poema que le dedico al músico venezolano Yani Conte. Cuando escribí ese poema, supe que había algo que tenía que decir sobre el cuerpo, sobre la violencia y sobre el país. Ese poema fue el detonante, así que empecé a hilar otros poemas dispersos y a escribir otros a partir del mismo proyecto del libro. Así quedó. Luego, en 2014, lo envié al Premio de Autores Inéditos de Monte Ávila.



—Vienes haciendo un gran trabajo de investigación y difusión de la literatura nacional como editora y lectora. ¿En 10 años qué aspiras lograr?



Me encanta esta pregunta. Soy muy ambiciosa con todo lo que hago. Eso es bueno, pero también me frena porque si no alcanzo cierto nivel de perfección o seguridad, no saco nada. Me sucede con mi escritura y también con los proyectos que administro. Aspiro, quizá, a hacer más conocidas las voces que no son tan conocidas, a generar curiosidad en los lectores del mundo digital y que vayan a las bibliotecas a buscar más sobre los autores. Que todo aquello que ven a través de la pantalla genere algo en ellos que los aliente a seguir leyendo, investigando y escribiendo. Espero que en 10 años Digo.palabra.txt siga existiendo, en el formato que sea, adaptado a las tecnologías del momento. Creo que seguiremos teniendo blogs, pero si desaparecen, me adaptaré a las nuevas plataformas.



Agradecido con Oriette por la entrevista les quiero compartir un poema que en lo particular me gusto mucho, su musicalidad y sentido de crítica me han conmovido, espero ustedes lo disfruten y por supuesto invitarlos a leerla. Ella como buena habitante del internet subió su poemario a la web. –No duden en descargarlo–

Suena Caracas



Caracas, nombre propio

ápice de lodo

seis punto siete de último temblor

Ciudad-país de ritos mortuorios
ritos que alcanzan todas las esquinas
Aplauso hacia sí misma adentro
tu soledad de calle adentro
tu última nación

Suena hijo en hospital
Suena dedo rozando basura
Suena grito/callejón de sangre
Suena estómago vacío
Suena llanto de padre asesinado
Suena ¡boom! disparo en cara
Suena ¡boom! disparo en tórax
Suena hospital lleno de niños
llorando suelo lleno de niños
llorando morgue llena de madres
Suena ¡boom! amigos muertos amigos
con el pecho lleno de metales
Suena la tarima la mentira
de una máscara-canción

Caracas, rugido de leones
que no llegan a otros mundos
ciudad-orgullo de creerse todo
sin pronunciarse de verdad
sin creerse de verdad
sin decir en voz alta lo que somos porque no
lo aguantamos

Ciudad que suena
y grita fuerte hacia un público
tieso que no aplaude

Somos Caracas
y aquí hacemos una fiesta
para tapar el sonido de los muertos.