Jesucristo volvió en bluyín y franela



Jesucristo volvió en bluyín y franela, ¿Qué hace posible soportar un dolor infinito, una culpa inmerecida, un maltrato sin razón; la burla y la humillación; la soledad y la tristeza? Sólo una palabra: Amor.
Eso es lo que representa la figura de Jesucristo, y es lo que refleja el relato que da título a esta publicación, con el cual el autor, a través de un ejercicio de imaginación, muestra la sencillez, desde el vestir y el actuar, de alguien que dio su vida por la humanidad.



Humberto Luque Mendoza es Licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad Central de Venezuela, con títulos obtenidos en la misma universidad de Especialización en Organización de Empresas, y Maestría en Gerencia Empresarial. En la actualidad es cursante del Doctorado en Gerencia y se desempeña como Director de Información y Comunicaciones de esta casa de estudio.



Ha publicado además otros libros de relatos: “Lluvias de Adolescencia” (1996); “Una flor en el jardín” (1999); “Cosas de la Edad” (2000); “Prohibido llorar sin haber firmado” (2008); y una novela corta “Los primeros rayos del amanecer” (2003). Paralela a la publicación de estos relatos, se presentan los libros “La buena noticia que viajaba en tren”, y “Septiembre

Septiembre de Humberto Luque Mendoza



Septiembre, representa un ejercicio “osado”, como define el autor a esta propuesta. “Estos versos son el reflejo de una filosofía, una intentona de cercanía en libertad; una propuesta ataviada de romanticismo y sensualidad. Es una locura escrita, plena de cotidianidad. Carente quizá de lo que pretende ofrecer: poesía. Es mi manera de decir, de contar, de mostrar desde la esquina rota de un mes como Septiembre, los rostros del amor que se cobijan debajo de las sábanas que ocultan los rostros al amanecer”.



Humberto Luque Mendoza es Licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad Central de Venezuela, con títulos obtenidos en la misma universidad de Especialización en Organización de Empresas, y Maestría en Gerencia Empresarial. En la actualidad es cursante del Doctorado en Gerencia y se desempeña como Director de Información y Comunicaciones de esta casa de estudio.





Ha publicado además otros libros de relatos: “Lluvias de Adolescencia” (1996); “Una flor en el jardín” (1999); “Cosas de la Edad” (2000); “Prohibido llorar sin haber firmado” (2008); y una novela corta “Los primeros rayos del amanecer” (2003). Paralela a la publicación de este poemario, se presentan los libros de relatos “Jesucristo volvió en bluyín y franela”, y “La buena noticia que viajaba en tren”.

La buena noticia que viajaba en tren



“La buena noticia que viajaba en tren” como se titula este libro, nos enfrenta con nuestra cotidianidad, con la propia imagen, haciendo inevitable no identificarnos con algunos de sus relatos, en donde sus personajes deambulan de aquí para allá en trenes atiborrados, mostrándose coléricos, indiferentes, ambiguos, esperanzados y, sobre todo, mostrándose: humanos; como somos o hemos sido en algún momento.

En relatos como: “El Paraíso de los juguetes” logramos percibir la profunda conexión del autor con el frágil mundo del infante, que más que un relato, pareciera ser una evocación a algo que estuvo y ya no. O quizá, porqué no, sea solo un guiño para acorralar al lector y llevarlo sin que se dé cuenta hasta su propio niño. Hasta ése pequeño que nos habita en silencio como un inquilino moroso que teme hacer ruido, pero que ante un estímulo poderoso le es inevitable permanecer callado y oculto y sin más remedio, asoma la cabeza con valentía. En cambio en relatos como: “El Tren”, “El Cruce” o “Nueva Vida” Luque nos sorprende con una innovadora forma de narrar que nos toma por asalto, nos quitan la respiración y cuando volvemos y reflexionamos en su fugacidad, ya se ha instalado en nuestro inconsciente para no abandonarnos nunca más. Así mismo surge el último relato (el que da título al libro), que no es otra cosa que una cruda obra teatral en la que todos participamos con mejores o peores papeles, sin siquiera haber sido consultados, luchando por hacer nuestro mejor performance y salir bien librados de este mundo que nos tocó. Dicho esto, y ya sin ánimos de aburrirlos, los invito a entretenerse, a pasar un buen rato literario con este puñado de escritos bañados en verdad y poesía, que Humberto Luque nos regala sin reservas, sin pretensiones ni posturas, mostrándose como una de las nuevas y auténticas voces de nuestras letras.



Néstor Cánchica.

Septiembre 2016.





Humberto Luque Mendoza es Licenciado en Comunicación Social egresado de la Universidad Central de Venezuela, con títulos obtenidos en la misma universidad de Especialización en Organización de Empresas, y Maestría en Gerencia Empresarial. En la actualidad es cursante del Doctorado en Gerencia y se desempeña como Director de Información y Comunicaciones de esta casa de estudio.



Ha publicado además otros libros de relatos: “Lluvias de Adolescencia” (1996); “Una flor en el jardín” (1999); “Cosas de la Edad” (2000); “Prohibido llorar sin haber firmado” (2008); y una novela corta “Los primeros rayos del amanecer” (2003). Paralela a la publicación de estos relatos, se presentan los libros “Jesucristo volvió en bluyín y franela”, y “Septiembre”.

Con el índice de una lágrima Libro bilingüe de Wafi Salih



WAFI SALIH: A LA SOMBRA DEL LLANTO ANTICIPADO

Luis Alberto Angulo




“Con el índice de una lágrima” de Wafi Salih, poeta venezolana de origen libanés nacida en Trujillo y radicada en la ciudad de Barquisimeto, Estado Lara, donde ha ejercido durante años su profesión como docente en literatura. He sentido el ardor expresivo, la pasión vital y al mismo tiempo, el equilibrio de la palabra derramándose amorosa entre la angustia y la zozobra de su propia impotencia frente a la dura realidad que destroza el mundo y la tierra de sus mayores.

Sin menoscabar un ápice la calidad de su obra previamente publicada, este poemario suyo de madurez creadora, hurga con gozoso asombro en lo más profundo del lector empedernido y al mismo tiempo esperanzado, que se plantea más allá de un especial desafío intelectual, el espléndido decir de la poesía, un género tan reacio a definiciones y parcelas como de dificultoso logro, incluso, para sus más aguerridos oficiantes.

No puede ser sino el lenguaje quien desde el inicio de la lectura atrapa la atención y libera parcialidades de cualquier índole. El texto titu¬lado “Nosotros” puede dar cuenta de lo antes anotado antes de proseguir la posible función aproximativa de este escrito.




“Ruge un tigre / al fondo / de este día //

Exhalan / los espejos / un indecible fuego /

de navajas // Liberan en un adiós / su vacío /

en los rincones // Batallas sin héroes del destino //

Absorbo la amargura / de todas las noches juntas //

Esta ráfaga de infierno que es la vida //

Donde ha sido / repetidamente avara

la felicidad / conmigo”




El texto de contundente conquista y desoladora imagen, señala mucho de la geografía espiritual de la casi totalidad del poemario de Salih (Con el índice de una lágrima. Ediciones Rótulo, San Felipe, Yaracuy 2013), el cual puede asumirse en nuestra perspectiva lectora como un mismo poema de intersecciones y circularidades ocu¬pado por una misma esencia y un mismo desvelo.

En Cenizas, también lo expresa así: “La angustia nos lee / somos un poema inconcluso”, la refe¬rencia geográfica del poema es análogamente aplastante a la espiritual, en Mapa del Líbano la voz de la memoria dicta estos versos:




Imagen de barro en los pensamientos //

Soy en ti / ¿torso de la mañana /

o testamento del dolor




La voz que surge de las entrañas de este canto es la voz de un pueblo y la poeta realiza su Escrito en círculos: “Salgo / de tus manos / país / del alma / casa / de espinas / habitada / en nosotros”.

En Beirut “Donde vivo / herida / de mí”, ella habla “en el alfabeto / íntimo de una lágrima” pues “escribe con letras invisibles sobre el espejo del aire” y respira y se anega en “La rosa / que al mirarla / habito”, pues su irreverente plegaria inquiere con dolor “¿Cuántas tumbas hay en el pecho de Dios?” y en un Himno de agua se impugna: “Quien grita / golpea sin saber tanto cielo”, para concluir al final, en la Constelación de abismos y punzantes premoniciones que escribe “a la sombra del llanto anticipado”. Querer hasta el infinito habitar el mundo poéticamente desgarra, no obstante, la imposible “alma de piedra” de la “centinela de ángeles” sobre las “Calles de Gaza”, “Mudo el alba” frente a la “pesadilla / en los restos / de la memoria”.

Este libro de Wafi Salih es un testimonio amoroso por la patria de sus padres que es la misma suya en ese sentimiento. Es asimismo una denuncia y un doloroso reclamo lleno de sentido de la poesía frente a la cruel irracionalidad de nuestro tiempo y del combate de los pueblos frente a la opresión, y cuanta estructura denigrante y opresiva intente subyugarles. Son poemas llenos de belleza formal en los que su creadora no se toma licencias en contra de su propio ars creativa. Van enfilados, no obstante, por un decir inédito en la obra hasta ahora publicada de la poeta. Un decir La aparente sencillez de su naturaleza no exime la complejidad y elevación a la que la poeta ha debido enfrentarse, por el contrario, resultan un desenlace y una ruptura hasta alcanzar el vuelo expresivo que poseen. No son únicamente el logro de una legítima intención, algo ineludible se ha gestado antes, pues no hay gratuidad en sus imágenes y el tono corresponde a una expe¬riencia vital igualmente ineluctable.

Wafi Salih es una poeta culta y conocedora de las corrientes poéticas de nuestra actualidad. De tendencia minimalista, ha cultivado también, entre otras formas tradicionales, el Haiku japo¬nés. En estos textos se siente resonar levemente la imagen fulgurante de aquella expresión, no obstante, un serio aporte reside en su deseo y necesidad de revelar y sugerir al mismo tiempo la búsqueda de sentido para oponerse al caos y a la entropía del fiero formalismo verbal. Denunciando así la insípida retórica como negación del tiempo de la poesía, es decir al de la vida sin ambigüedades reclamando la absoluta presencia del decir.

Cambios de último momento de Eritza Liendo


Historias de mujeres e historias de hombres. Mujeres abusadas y mujeres abusadoras. Hombres que se sienten fracasados y que posiblemente lo sean. Mujeres que son demasiado blandas y mujeres que son demasiado duras. Hombres que sueñan con matar y hombres que terminarán asesinando. Gente que viene del pasado, gente que repite en el futuro los hechos del ayer. hombres que aman y que hacen daño, mujeres que dejan de amar y que destruyen. Niñas malvadas que se convierten en mujeres pérfidas. Padres monstruosos y padres que crían monstruos. Mujeres y hombres que enloquecen por los celos. Hombres pusilánimes y mujeres manipuladoras. Profesores maléficos y madres torturadoras.


Los cuentos de Eritza Liendo en Cambios de último momento son totalmente diferentes unos de otros, pero los une el que su tema principal es siempre el amor y sus terribles consecuencias.

Violeta Rojo

Presentación de El Fantasma en el Instituto Universitario "IUNE"

Hoy miércoles 19 de octubre de 2017, se realizó un taller en el Instituto Universitario de Educación Especializada “IUNE”, en la especialidad de Educación Prescolar, en compañía del profesor Hermes Enrique Vielma. Dicho taller fue dictado por Nayle Rodríguez y José Miguel Navas, para dar a conocer la novela “El Fantasma de Prospect Park” del autor venezolano Albo Aguasola.

 Los estudiantes mostraron su interés por la obra y una gran participación. Se les informó del trabajo que realiza la Editorial Negro Sobre Blanco y la oportunidad que le da a las autores para publicar sus obras, de los eventos realizados en otros estados y diversas presentaciones, además se leyeron fragmentos de la poesía de Albo Aguasola y pudieron escuchar el capítulo 1 de la radionovela La cabeza perdida, se les invitó a sintonizar la emisora para conozcan más de la obra.






Fragmentos de El Fantasma de Prospect Park



Fragmentos sobre “El Fantasma de Prospect Park”

Por Nayle Rodríguez




Un día de los últimos de Octubre se le vio aparecer en medio de la oscuridad, hacía un frío escalofriante y cruel, el viento chiflaba enredado augustamente entre las ramas, los cisnes huían de la ribera adentrándose en la profundidad del lago como presagiando un mal profundo, parecía que el cielo lloraba destrozado sobre la superficie de Prospect Park, alrededor de un triste árbol, que a causa de los años lucía encorvado revoloteaban algunos vampiros.





Era una figura macabra, malhumorada y amenazante aquella que le observaba.

La noche empezaba entonces a heder muy feo.



El joven sintió un odio atroz en el peso de esa mirada tan siniestra y polvorienta, asustado aceleró aún más y penetró en el interior del mencionado puente, mientras escuchaba los pasos de aquella mole humana que se acercaba, logró salir del túnel y enfiló hacia LullWater Bridge con la esperanza de encontrar alivio, pero comprendió que sería imposible escapar de las garras del desconocido si mejor no cambiaba de táctica y se ocultaba entre el follaje.



El joven acurrucado entre las ramas del árbol sintió un miedo horrible, veía como por obra de algún extraño sortilegio se le escapaba la alegría, como se le empezaban de golpe a dificultar esos sueños sin cumplir, esas ganas de vivir para siempre, todas esas ideas que deseaba cristalizar en sus proyectos literarios, además pensaba en ella y soñaba con que esa vida fuese a su lado, pero sin embargo ahora lo aturdía un extraño vértigo y sentía que lo acorralaba la muerte y que no tenía como evitarla.



Entonces el nervio lo traicionó, y cuando la sombra maldita estaba por marcharse se le deslizó a mala hora el cuaderno de apuntes y cayó desde lo alto muy pesadamente contra el suelo y su impacto provocó un ruido grotesco y seco al tropezar con los escombros y con las hojas muertas.



El monstruo asesino concentrado en su odio poderoso y corrosivo casi no hablaba, pero se reía torpe y descaradamente cada vez que lo oía clamar ingenuamente por su vida, “vivir para siempre, je, je, je” se burlaba.



Se sentó en la mesa y lleno de confusión se puso a cavilar, dejando a un lado sus propias preocupaciones para después, tan solo por tratar de comprender ese desafiante y tenebroso enigma. Buscó en la computadora artículos históricos y recientes relacionados a Prospect Park, leyó un poco sobre su inauguración allá por el año 1867. Sobre el lago donde flotaban los cuerpos hostigados por el fantasma, sobre el cementerio de los cuáqueros, los castillos que lo poblaban, los puentes que ahora le parecían embrujados.



Entre esos encontró la historia del degollado, y para tratar de ubicarse en la New York de aquellos tiempos, creyó muy importante apuntar la fecha, eran finales de Octubre del 74. Se asustó al leer el resumen, efectivamente un hombre joven había sido asesinado sobre la pared de Terrace Bridge, allí mismo junto a las aguas, y ahora él tenía la oportunidad de resolver el suceso, gracias a su extraño sueño.



Los investigadores sospechaban de un robo, pero no tenían más pistas, pues el crimen había sido perfecto y después de tanto tiempo clausurado. Jamás se supo la identidad de los actores del célebre drama, ni se encontró la cabeza del que en vida la había poseído.



Aquel fantasma asesino posiblemente buscaba venganza, mataba creyendo acabar con el ser que en el pasado cegó su existencia o quizás pensaba que dentro de sus poderes ocultos tenía la fórmula de volver a la vida aniquilando a los desprevenidos transeúntes.



De pronto sintió un vacío extraño, un vaho misterioso enmudeció el ambiente, un miedo desgarrador le congeló el nervio, la noche antes tan silenciosa sonaba como metal fundiéndose, algo lo suficientemente áspero y fuerte lo golpeó en los tobillos y le hizo gritar de angustia, tuvo deseos de voltearse porque se sintió observado, notó que un viento descomunal lo envolvía y que algunos quejidos angustiosos se filtraban entre las ramas, luego cayeron las primeras gotas de lluvia, la tierra se hizo infinitamente hostil, huraña y oscura, de súbito surgió de la maleza el llanto desgarrador y seco de un infante, la temperatura que hasta entonces había sido benigna se tornaba ahora más adversa, caprichosa y perturbadora.



Allí lo encontró la madrugada y entonces vio como huía desesperada la silueta del fantasma, la siguió con la vista y la vio desaparecer a lo lejos, entre las piedras de la pared endemoniada, buscó en su memoria y comprobó que era el lugar exacto donde vio al asesino frotar con saña la cabeza decapitada de su víctima en medio de la horrible pesadilla.



—Hey, que aquí me tienes, ¡Oxte, Mefisto! Creías que no vendría, pues ya vez que es ninguno el temor que me infundes, y he venido a exigirte sin ruegos ni pleitesías que te alejes como viniste de este mundo, que bien sabes que no es el tuyo, que pertenece a los vivos, y en cambio tú eres una criatura de muy mala leche, entidad maligna y sanguinaria, que solo trae dolor y muertes, y si no obedeces lo que te ordeno, pues ya verás cómo me encargo de alejarte de mal modo.



—Te equivocas, aun siendo muy poca cosa tengo en mí el calor de la vida, en cambio tú estás muerto, muerto sin esperanzas, aunque intentes confundirme con todo lo que hablas.



— ¡Je, je, je!, iluso, todavía muerto valgo más que ustedes, pues aunque tengan vivo el corazón tienen el alma seca, y son tan conchudos y descarados que aun temiendo a su Dios con sabor y encanto pecan.


— ¡Oh, la felicidad, si, la gran felicidad! ―respondió el fantasma con sarcasmo― Yo soy feliz, tú eres feliz, todos somos felices. ¡Mentiras! nadie lo es, malditas mentiras. Yo era feliz creyendo en la felicidad. Pensaba que merecía un poco de esperanza, que todas las primaveras florecían para mí, que esa mujer vendría por fin a cambiar mi mundo. Y lo único que vino fue esa asquerosa bestia, esa fétida alimaña con su ponzoña inmunda a segar mi vida. Ilusos. La felicidad es la más perfecta de las falacias. No existe la felicidad. Más allá de esta vida no nos deben nada, y por eso no somos más que hongos nuevos y viejos, aferrados a un grueso árbol y jugando a que somos pájaros bajo la lluvia en los confines de la gran ausencia. No somos nada, no escaparemos a ese fatal designio de ser tan solo polvo microscópico flotando en el vacío, una gran pendejada somos, una angustia infinita por querer seguir retrocediendo y escapar así, a esa realidad absurda que es pretender vivir estando muertos.


— La vida es una frágil espora, una melolonta sumergida en el sueño más profundo.


— Pero yo soy un fantasma distinto, tienes que ayudarme, piensa en todos esos inocentes que por culpa de mi ceguera y mi obstinación arranco de la faz de la tierra como si fuesen rábanos. Piensa en ese gran promontorio de tristezas, en esos llantos de madres, en esos hijos que desde entonces crecerán huérfanos y desprotegidos, en tanta congoja. Ante mi ira despiadada el globo terráqueo no será más que un pobre ojo que nunca cesa de derramar su llanto. Mañana podrías ser tú, por eso tienes que hacer algo. En tus manos está detener este fatal designio. Si no lo haces vagaré mil siglos en estas soledades, romperé con mis garras la glauca piel de los miserables, iré furioso y sin misericordia como un Atila azotando a la muchedumbre. El bosque se llenará de sangre, el lago de cuerpos deformes que amanecerán flotando como peces muertos, el mundo entero se extinguirá en mis manos, acabaré con la vida como el pico del ave que penetra con fiereza y acaba con los blancos pétalos, el dedo macabro caerá sobre la llaga y extirpará su pus. Y a ti principalmente, a ti, que tratarás de huir como renca sabandija y que ante mi poder quedarás siempre rezagado, abandonado, atrapado, perdido y solo. A ti, te moleré a palos, te perseguiré eternamente y te maldeciré a cada paso, porque en ti estuvo detener este flagelo y por tu cobardía retrocediste. La nuestra será una historia de zapato y culo, de resucitación y muertes.



Minutos después, empezó a enloquecer de nuevo y dijo que la luz le llenaba de odios y empezó con su insoportable arenga. Lo primero que dijo fue "el diablo pa' presidente". Después desvariando dijo que Rayuela tenía que haber sido escrita en New York, para que la Maga pudiese caminar con él por las orillas del lago. Luego preguntó indignado a la noche oscura, como hablando con su asesino, que por qué tuvo que matarlo, si en ese entonces era tan joven y estaba tan lleno de vida.



Y aquella pobre sombra tan desbaratada como estaba, pero a la vez enternecida por esa manifestación de afecto, le respondió algo emocionada y dispuesta a llorar si en ese momento hubiese alguien que le acompañara.


Hubo un momento de silencio en el que Onelio se sintió tan desorientado como un piojo en una peluca de maniquí, o un viajero estelar que se baja de su nave para orinar en ese limbo que nombró el fantasma, donde solo existen asteroides que pasan a velocidades imposibles y vientos gélidos que congelan el meado y lo dejan tan sólido y derechito que el mismo viajero si sufre de gotas o le apetece puede usarlo de bastón.



— ¡El alma nunca pierde su identidad, como no pierden jamás sus círculos los anillos de hadas, lo que fui no dejaré de serlo porque ya no lo sea; pues aún conservo dentro de mi interior la sublime esencia de un corazón poeta!



Y la desgraciada sombra apenas escuchó decir cara, entendió que quiso decir cabeza, y se precipitó por esas soledades arrastrando trozos de ramas secas, tropezándose y revolcándose cuesta abajo con todos los obstáculos que le aparecían a cada paso. Pero sufría al chocar contra las piedras y no poder encontrar lo que buscaba a causa de su torpeza y su ceguera.


Aquella madrugada la aburrida patrulla que terminaba su ronda nocturna encontró colocado sobre un banco un objeto extraño envuelto entre la tela jironada y sucia de un viejo paño. Uno de los oficiales lo tiró al suelo con la punta de la bota y su contenido crujió al estrellarse contra el asfalto. Al caer se abrió la manta y dejó al descubierto una repugnante y agrietada calavera, sorprendido llamó a su jefe y lo puso al tanto del desagradable hallazgo. El siguiente paso para esclarecer el misterio fue detener al sujeto que la dejó sobre el banco.


Mientras tanto la policía llevó el cráneo a los laboratorios. Después de reconstruirlo y de estudiarlo meticulosamente lograron esclarecer uno de los más grandes misterios de Prospect Park: la identidad del degollado. Y sintieron una gran satisfacción al ver que un escandaloso crimen del pasado estaba ya resuelto, aunque en nada asociaron ese caso con el que estaban investigando ahora. Aquel cadáver mutilado respondía en vida a Godofredo Caccharelli.


La sombra entendió que por muchos poderes que tuviese estaba muerto, y que por eso jamás podría luchar contra la luz de la vida, porque la suya era una forma extraña que emergía desde los abismos de las tinieblas, donde se padecía a cada instante la angustia infinita de ya no ser, ni de saber si algún día se volvería a ser. Quería vivir, quería seguir disfrutando del aire fresco del otoño, matar a cuantos inocentes fuese posible en pos de una venganza que después de todo era su gran obsesión, quería vagar confundido en medio de la atmósfera porque esa era su forma de ser eterno.


Ante todos estos caprichos y amenazas peligrosas Onelio se vio derrotado. Repasó su existencia tan miserable y se sintió cansado de tanta lucha, de vivir siempre de medio lado, de sucumbir bajo el yugo del pecado y de tener ahora que cumplirle imposibles a un espíritu misántropo y desgraciado que aprovechando su maldad iba por la vida masacrando almas y doblegando a su antojo las voluntades. Se preguntó por qué todo no acababa allí, por qué mejor no le pedía al fantasma que lo matara y entonces esa amarga pesadilla se terminaba.


Entrevista a Oriette D'Angelo

Imagen tomada de Novutrefall Records

Oriette es una joven venezolana super inquietante y talentosa. Es poeta, editora, abogada y de nuevo estudiante en la ciudad de Chicago en EE.UU. Su poesía es contemporánea, se arriesga con el lenguaje y su construcción poética rinde testimonio a ella misma y a su entorno. Es creadora de @digopalabratxt & @PoetasVEN • Autora de «Cardiopatías» (2016).


Pueden seguirla en Twitter @oriettedangelo



Por José Miguel Navas

@alasfatales




—¿A qué edad se inició tu experiencia poética?


Comencé a leer poesía a los 11 años. Uno de mis dos tíos me regaló un poemario de Andrés Mata y quedé fascinada con él. Ahora, con respecto a la escritura, a los 15 años. Empecé escribiendo poemas en rima. Recuerdo que a esa edad empecé a leer a Leticia Cortés, una poeta mexicana que publicaba cosas increíbles en su blog y que ahora es una gran amiga. Empecé a publicar mis poemas en un blog personal y luego los imprimía para pegarlos en un cuaderno. El blog ya no existe, pero el cuaderno sigue intacto.



—¿Cuáles son tus libros favoritos de poemas que te impulsan a escribir?



De tu ausencia y mis pérdidas de Leticia Cortés y Libertad bajo palabra de Octavio Paz.



—¿Tienes alguna rutina para escribir?


Me gusta escuchar música antes de escribir. Escribo, al menos ahora, sobre cosas que están alojadas en mi memoria. Desde pequeña escucho mucha música y ciertos recuerdos de mi infancia y adolescencia están relacionados a ciertas canciones. Escuchar esas canciones hace que vengan imágenes que de otro modo quizá no recordaría.





—¿Cuáles son tus horas predilectas y sitios que te hacen escribir?



Ahora mismo, escribo siempre de noche, sentada en mi escritorio en un apartamento de Chicago. Siempre he escrito desde mi escritorio, tanto en Caracas como acá en Chicago.



—¿Qué opinas de la actual crisis Venezolana y la forma en que afecta a la literatura nacional?


Lo que está sucediendo en Venezuela nos afecta a todos, estemos o no en el país. Todos los días estoy angustiada por lo que ocurre. Mi familia está allá, así que es imposible no padecer lo que está ocurriendo. Las crisis políticas generan literatura y Venezuela no es la excepción. Se está escribiendo muchísimo sobre nuestra identidad como país y eso me parece muy poderoso. La poesía también está siendo un modo de resistencia, tanto su lectura como su escritura. La literatura que se escriba ahora será memoria histórica del futuro. Hay que escribir sobre lo que está pasando, del modo que sea y usando el género que sea.



—¿Consideras el libro digital como una formula del futuro para prevalecer?



Sí, considero que el libro digital será importante en el futuro, más importante de lo que pensamos. Ahora, siempre es bueno dividir el asunto en dos categorías: la digitalización del libro físico y la publicación del libro en formato digital. Creo que ambas cosas son importantes ahora y serán aún más importantes en el futuro. Muchos sistemas de bibliotecas públicas están cada vez más apegados a la idea de la digitalización del libro físico y muchas editoriales están entendiendo la ventaja de la publicación de sus libros en formato digital. Estoy absolutamente a favor de ambas cosas.



—¿A quiénes consideras tus mentores?


Aprovecho esta pregunta para hablar de tres personas importantes en lo que va de mi obra: Leticia Cortés, Jacqueline Goldberg y Rafael Castillo Zapata. De Leticia hablé un poco al principio. Ella creyó en mi desde que era adolescente, así que siempre le estaré agradecida. Además, gracias a su poesía empecé a leer obras de autores jóvenes y contemporáneos. Jacqueline Goldberg es una de mis mejores amigas. Tanto mi primer libro publicado como mi segundo libro inédito han pasado por sus ojos. Agradezco la manera que tiene de leer mi poesía, siempre le suma mucho a mi trabajo. Con Rafael Castillo Zapata aprendí muchísimo al realizar un taller de poesía. Siempre fue sumamente crítico con mi trabajo. Sé que creativamente somos muy distintos, pero es esa diferencia la que hace que hoy vea mis poemas de otra forma. Aquí entre nos, creo que nunca le gustó nada de lo que escribí en el taller jajaja, pero sus críticas han hecho eco en mí y siempre las recuerdo, así que ahora escribo con cuidado, pensando precisamente en sus sugerencias. Siempre me aportó mucho. Con él aprendí lo que es saber facilitar un taller de poesía y cómo se debe guiar a los autores.



—¿Qué extrañas de Venezuela?


A mi familia, a mis amigos. El sonido de los grillos al anochecer. Los atardeceres sobre el Ávila. El sonido de las Gaitas en las radios de los autobuses. Caminar en el centro de Caracas. Saludar a los kioskeros de la cuadra. Saberme el nombre de mis vecinos. Muchas cosas.



—Tu primer poemario “Cardiopatias” tiene muchas lecturas e interpretaciones, quizás la violencia del cuerpo, lo femenino y lo social. Con cual lectura te identificas y qué tal fue ese proceso de escritura de tu libro?



Me identifico con las tres lecturas. Eso es «Cardiopatías», todo lo que mencionas. La escritura del libro comenzó en julio 2013, específicamente con el poema que le dedico al músico venezolano Yani Conte. Cuando escribí ese poema, supe que había algo que tenía que decir sobre el cuerpo, sobre la violencia y sobre el país. Ese poema fue el detonante, así que empecé a hilar otros poemas dispersos y a escribir otros a partir del mismo proyecto del libro. Así quedó. Luego, en 2014, lo envié al Premio de Autores Inéditos de Monte Ávila.



—Vienes haciendo un gran trabajo de investigación y difusión de la literatura nacional como editora y lectora. ¿En 10 años qué aspiras lograr?



Me encanta esta pregunta. Soy muy ambiciosa con todo lo que hago. Eso es bueno, pero también me frena porque si no alcanzo cierto nivel de perfección o seguridad, no saco nada. Me sucede con mi escritura y también con los proyectos que administro. Aspiro, quizá, a hacer más conocidas las voces que no son tan conocidas, a generar curiosidad en los lectores del mundo digital y que vayan a las bibliotecas a buscar más sobre los autores. Que todo aquello que ven a través de la pantalla genere algo en ellos que los aliente a seguir leyendo, investigando y escribiendo. Espero que en 10 años Digo.palabra.txt siga existiendo, en el formato que sea, adaptado a las tecnologías del momento. Creo que seguiremos teniendo blogs, pero si desaparecen, me adaptaré a las nuevas plataformas.



Agradecido con Oriette por la entrevista les quiero compartir un poema que en lo particular me gusto mucho, su musicalidad y sentido de crítica me han conmovido, espero ustedes lo disfruten y por supuesto invitarlos a leerla. Ella como buena habitante del internet subió su poemario a la web. –No duden en descargarlo–

Suena Caracas



Caracas, nombre propio

ápice de lodo

seis punto siete de último temblor

Ciudad-país de ritos mortuorios
ritos que alcanzan todas las esquinas
Aplauso hacia sí misma adentro
tu soledad de calle adentro
tu última nación

Suena hijo en hospital
Suena dedo rozando basura
Suena grito/callejón de sangre
Suena estómago vacío
Suena llanto de padre asesinado
Suena ¡boom! disparo en cara
Suena ¡boom! disparo en tórax
Suena hospital lleno de niños
llorando suelo lleno de niños
llorando morgue llena de madres
Suena ¡boom! amigos muertos amigos
con el pecho lleno de metales
Suena la tarima la mentira
de una máscara-canción

Caracas, rugido de leones
que no llegan a otros mundos
ciudad-orgullo de creerse todo
sin pronunciarse de verdad
sin creerse de verdad
sin decir en voz alta lo que somos porque no
lo aguantamos

Ciudad que suena
y grita fuerte hacia un público
tieso que no aplaude

Somos Caracas
y aquí hacemos una fiesta
para tapar el sonido de los muertos.


Si te me quedas viendo de Henderbelh Useche





Si te me quedas viendo, es un libro de Henderbelh Useche donde desarrolla unos cuentos prodigiosos que mantienen al lector emocionado entre sus personajes. La pulcritud de su escritura se mezcla con la pasión dentro de las historias, donde no se exagera ningún hecho ni se deja una emocionalidad sin explorar. 

Dentro de Si te me quedas viendo nos encontraremos con un respeto a la pintura artística dentro de un cuento metafísico de un matrimonio donde el cónyuge vive una experiencia extracorporal, es un cuento redondo donde la historia nos sumerge en un ambiente lleno de pulcritud y a su vez de oscuridad, terror, soledad, para luego darnos un giro al final, un nocaut como diría Cortázar, y eso recibimos en cada historia, hasta en aquellos cuentos que parecen un escenario común, ya leído, pero al final, una vuelta de tuerca nos deja la boca abierta, o un sentimiento encontrado. 

Y es que Henderbelh logra que en pocas páginas amemos u odiemos un personaje, como Exotic, un novio que no termina de decidirse por el regalo para su novia y luego de mantenernos por algunas páginas desesperados por su indecisión nos roba una carcajada en el final finamente gracioso. 

Sus cuentos mantienen distintas vertientes, pero una que destaca es ese aire onírico, donde los personajes parecen estar dentro de una pesadilla, donde cualquier cosa puede pasar y uno como lector espera que el personaje despierte, pero no, es su realidad. Así sucede en Alicia Jones, un extraño cuento donde se comienza a palpar la lúgubre pluma del autor. Un tanto lovecraftiano, mezclado con un toque de narrativa negra, como el cuento que le da título al libro que más que una historia de amor de pareja es un amor parental que deja un nudo en la garganta que provoca salir corriendo a abrazar al pariente en cuestión. 

Dentro de Si te me quedas viendo nos toparemos con historias apocalípticas y un tanto absurdas a la vez, con un leve toque moralista o de crítica social, pero muy bien argumentado, o una carta a una ex que tal vez nunca leerá, donde a modo epistolar descubrimos esa historia de amor que es como muchas que seguramente hemos vivido; incluso llegaremos al paroxismo de leer que Dios está de reposo y cualquier cosa puede pasar. 

Uno de sus cuentos mas oníricos y “fumados” es El ritual, una historia de amor con un final inesperado donde sucede cualquier cosa, este cuento me sorprendió gratamente por los absurdos que se conseguían y el miedo de ese personaje en búsqueda, algo que ocurre en varios de los trabajos de Enderbelh, sus personajes están en una búsqueda, ya sea de una persona, de un objeto o de ellos mismos, a su vez sienten una fatalidad inminente pero con un deje de esperanza, sienten que tras una puerta hay una tragedia pero esperan conseguir la libertad de sus angustias. Esto se consigue tras su lectura. 

Un cuento donde regresaremos a la hermosura de la imagen es Viernes de agosto, un cuento de amor, donde al final nos iremos al infinito con una imagen, sobre otra imagen y sobre otra imagen, llevándonos el grato recuerdo de la nostalgia, del volver a vivir sentados en un lugar representativo, así ocurre en algunas historias o trozos de historias de este libro. Nos emocionamos para luego sorprendernos y posterior asustarnos, todo dentro de una historia, en un mismo cuento, en pocas páginas. 



Si te me quedas viendo es un libro de cuentos delicioso, sus historias se devoran en un rato y Henderbelh sabe lo que hace, la totalidad de los cuentos se disfrutan y dejan ese grato sabor tras una buena lectura.


Henderbelh Useche (Caracas, Venezuela, 1989). Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. En 2013 formó parte del taller de Narrativa de Monte Ávila Editores Latinoamericana, bajo la dirección de Carlos Noguera y Gabriel Payares. Ese mismo año fue seleccionado como uno de los ganadores del concurso de relatos de Caracas Transmedia con Extravío. En 2016 cursó el Diplomado de Escritura Narrativa en la UNIMET bajo la dirección de José Manuel Peláez. Se ha desempeñado como guionista en T-Jireh Producciones, este año (2017) se estrena Intensidad, su primera película escrita junto con Tulio Tovar.


La evangelización en los orígenes del cristianismo Pablo de Tarso




PRÓLOGO 

Sentí una gran alegría cuando Clemente Medina me solicitó escribir el prólogo de su último libro. Él fue mi profesor y una persona de larga experiencia docente, con una serie de publicaciones sobre el Cristianismo primitivo: “Los helenistas cristianos, 2014”; “Aproximación histórico-teológica, 2015”, que versan sobre las comunidades cristianas de Jerusalén, Galilea, Siria, Alejandría y Roma. 

Ahora, en su tercera saga nos regala “La evangelización del Cristianismo: Pablo de Tarso”, no esperábamos menos, hablar de cristianismo primitivo es hablar de Pablo de Tarso. Es presentado por el autor como un hombre que dejó una huella profunda en los diferentes contextos, donde el Cristianismo se fue abriendo paso e inculturando el Evangelio. 

El autor da especial relevancia a los datos actuales de la ciencia bíblica, pero a la vez, ofrece claves y la bibliografía necesaria para estar al tanto de las cuestiones discutidas en el momento presente en relación a las comunidades fundadas o evangelizadas por Pablo; y el lector podrá apreciar el conocimiento profundo sobre la materia. 

Se va percibiendo a lo largo del texto, como la evangelización fue plural al adaptarse a las distintas comunidades, con diferentes problemáticas y necesidades; y con gran acierto el autor nos va presentando un movimiento espiritual, medularmente judío pero abierto a la gentilidad, de signo mesiánico pero con un enfoque apocalíptico, como medio de interpretar el entorno. 

Una evangelización que supo ser puente para transmitir la fe en Jesús y puso especial cuidado en crear formas adecuadas para traspasar a las generaciones sucesivas, por medio de gestos y palabras, los acontecimientos más importantes de nuestra salvación. 

Es común escuchar en nuestras comunidades que la Iglesia del primer siglo es el modelo contra el cual debemos comparar nuestra vida eclesial contemporánea. En aquella, los apóstoles eran clave de lectura para entender la vitalidad y evangelización de las comunidades; hoy, nos brindan las herramientas para avivar y proseguir con la evangelización en nuestro continente, mayoritariamente cristiano, pobre y necesitado de vivificar la Palabra de Dios. 

Clemente Medina es una voz clara, cuya lectura, ayudará al cuerpo de Cristo hoy, a una ojeada correcta de los signos de los tiempos actuales a la luz del camino emprendido por Pablo hace veintiún siglos. 



Rebeca Cabrera[1]









[1][1] Doctora en teología. Docente de Biblia en el Instituto de Teología para Religiosos (UCAB) y en La Sociedad Bíblica Católica Internacional (SOBICAIN). Caracas – Venezuela.