El único libro (Cuentos)




El único libro está enriquecido de emociones, donde la autora valiéndose de la ficción nos narra breves historias que se paladean por largo tiempo en la memoria: La joven que entra a la biblioteca de su abuelo, nos evoca la nostalgia de una relación abuelo-nieta; El pez volador nos transporta a un cuento que podría ser metafísico o filosófico, sensación que también se vive en otros cuentos como el de una anaconda que tiene gran participación en el destino.


Algunas de sus historias se decantan por el terror, como el cuento Pesadilla o Terror en la calle, entre otras, que juegan entre la reflexión humana, el terror, un leve erotismo y una constante invitación a la introspección del lector.


El lenguaje de estos cuentos es directo, sin tantos adornos, despojado, lo que nos lleva directo a la conmoción de la historia que nos quiere narrar y logra el nocaut del que hablaba Cortázar.


El cuento que da título a esta obra, resultó finalista en el Primer Premio Internacional Gabriel García Márquez 2016.




Sobre la autora: María de Jesús Hernández Jiménez

Escritora nacida el 26 de marzo de 1948. Barranquilla, Colombia. 
Bacterióloga y laboratorista clínico por la Universidad de Antioquia Colombia.

Talleres de narrativa en los que ha participado desde el 2003 con:
Ángel Galeano, William Rouge, Olga Lucia Echeverry
Comfama, Comfenalco, EPM, Medellín Colombia   

Julián Márquez.,Victoria Ardito
Casa de Bello. Caracas Venezuela 

 Finalista en el Primer Premio Nacional e Internacional de Cuento Gabriel García Márquez. 2016. Aracataca, Magdalena, Colombia con el cuento: El único libro.

No te dejaré ir de Rosanna Capursi



El paraíso, ¿de verdad existirá? Un sitio tranquilo, lleno de árboles y nubes, en el que se respira el aire más puro que pudiera existir, donde no existe la maldad, nada más la paz y tranquilidad. ¿Alguien querría salir de allí?

Un día, el arcángel Gabriel se había puesto a ver a las personas que estaban en el paraíso, se acercó a una joven que tenía el cabello amarillo que le llegaba hasta los hombros y ojos azules.

—Joven, ¿Cómo te llamas? —Le preguntó el arcángel.

—Soy Natalia, Natalia Napolitano. —Le dijo. Ella sentía que lo había visto antes, que el arcángel tuviera esas grandes alas blancas y esa túnica azul provocaba que su mente buscara en sus recuerdos algo sobre él, pero nada, no lo recordaba.

—Yo me llamo Gabriel, y soy un arcángel. Tengo una noticia para ti, volverás a la Tierra.

Natalia ladeó su cabeza y cruzó sus brazos, no quería volver a la Tierra. Se sentía muy bien allí. ¿Por qué querría volver? En el paraíso lo tenía todo, no tenía la presión o el estrés que pasaba cuando estaba en la Tierra, además que todas las personas que se encontraban, eran amables. Le encantaba estar en el paraíso.

— ¿Por qué? Yo estoy bien aquí.

—Eso es algo que no puedo responder, pero volverás a Venosa, podrás ver a tus padres y a tu hermano menor. ¿Lo recuerdas? ¿Recuerdas a Diego?

Natalia cerró sus ojos. Recordaba a su hermano de 7 años, lo adoraba. Adoraba pasar tiempo con él. En su mente apareció la imagen de cuando, un día antes de navidad, había estado jugando con él y tuvieron una pequeña conversación.


Sobre la autora: Rosanna Capursi nació en Cabimas, Venezuela, es psicopedagoga, pianista, con estudios en psiconeuroinmunología, en la actualidad, estudia comunicación social mención desarrollo social. 

Escribió el libro Si fueras para mí (2017), continuación de No te dejaré ir. 

La maldad Sicarios, pranes y otros monstruos


Libro de Robinson D Lizano ofrece antología de sucesos que nos han marcado. 



Pronto en librerías La maldad: sicarios, pranes y otros monstruos



*** Esta obra -la segunda del autor- deja en evidencia hasta dónde puede llegar la maldad en una sociedad como la actual. Es una antología publicada por la editorial Negro Sobre Blanco con los crímenes y delincuentes que han marcado más de medio siglo de muerte y terror en Venezuela.




La muerte de Mónica Spear, el narcoindulto de Tovar Acuña que cayó preso por una riña en una peluquería, y el desparpajo de la viuda negra de Catia; son apenas algunos de los casos que devela el periodista Robinson D Lizano Briceño, en una serie de crónicas periodísticas que nos asoman a ese mundo de la maldad, mafia y muerte en el que tratamos de sobrevivir a diario.

El libro, que estará disponible en las principales librerías de Venezuela lleva por nombre La maldad: sicarios, pranes y otros monstruos, contiene una antología de crónicas periodísticas de los crímenes y delincuentes que han dejado miedo y muerte por más de medio siglo en Venezuela.

Este segundo libro de Robinson D Lizano Briceño llega de la mano de Negro Sobre Blanco Grupo Editorial y su mayor atractivo es que nos asoma a ese lado oscuro que todos tenemos, pero en el que afortunadamente solo unos pocos se sumergen y revela una vez más que una de las fuerzas más potentes de una sociedad hiperconectada como la muestra es el morbo, ese que negamos y decimos rechazar, pero sin duda es onmipresente.

El texto es fruto de una investigación de más de cuatro años, que incluye 56 historias, que revelan detalles desconocidos de casos o criminales que en su momento ocuparon mucho centimetraje en medios impresos e infinidad de minutos en radio y televisión.

Las sórdidas costumbres del doctor Edmundo Chirinos y su manejo del poder, o cómo una leyenda negra de Venezuela como Martínez Ojeda empezó su andar con una pistola de agua; o que el temido “Picure” murió por solo visitar a su mujer. Son solo algunos de los entretelones que se nos presentan en esta obra periodística.

El prólogo de esta obra lo realizó el escritor guayanés Francisco Arévalo, quien advierte que “todos tenemos nuestras manías y secretos, es por eso que hay patrones de comportamiento, y los mismos son lo que le dan movimiento y respiro a las sociedades. Pero cuando la vida de un ser humano es algo trivial y se considera un obstáculo que quitar o destruir, los términos de la relación social se invierten y es allí que nacen los asesinos con sus tonalidades y matices que es lo que vamos a ver en este libro”.

Arévalo prosigue “la mayoría de los asesinatos que recoge esta excepcional antología poseen el rasgo de la morbosidad. El sadismo sangriento que considera la vida algo trivial, fútil o baladí, la modalidad de la saña y la bestialidad es lo que se respira en las páginas que nos ilustran sobre lo que puede pasar si no sabemos movernos con precaución y tacto en las relaciones interpersonales”.



Otras historias destacadas
Estas páginas desnudan historias que parecieran salidas de tramas de ficción, pero son la más chocante realidad, como el caso de Dorancel Vargas quien volvió a copar titulares cuando se especuló que había vuelto a sus andadas de canibal, durante motín en la cárcel de Santa Ana; o el diputado adeco que mató a su esposa con una virgen bomba, o el Wilmito que aún muerto metía miedo. Son historias que debe leer bajo la mordaz y detallista mirada de Lizano.

Pero la maldad no es monopolio de criminales, sino que se reproduce en quienes se supone deberían poner coto a toda esta violencia como los policías o funcionarios, algunos de los cuales han sido peores que los malvados como el temible Terminator Escalona, el distinguido Ledezma, el monstruo de Mamera, o el temido y a la vez seductor jefe de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada , también conocido como el Chacal de Güiria.

En estas páginas también hay historias de parricidas, filicidas, viudas negras, asesinos en serie de nueva y vieja data como el caso Vegas o el crimen del Padre Biaggi.

El autor de esta antología del mal en Venezuela, Robinson D Lizano Briceño es periodista desde 1993 y ha trabajado en medios impresos, digitales, radiofónicos y televisivos, nacionales e internacionales y posee una especialización en Historia, es profesor universitario desde el 2000 en la Universidad Católica Andrés Bello, cuya editorial publicó en 2010 su primer libros Manual de Géneros Periodísticos, reimpreso en 2014.

La maldad: sicarios, pranes y otros monstruos estará en las principales librerías del país a partir del mes de abril.


Sobre el autor: 

Robinson D Lizano Briceño (Caracas, 1968), a pesar de que uno de sus más grandes retos fue aprender a leer, se enamoró de los libros a los cinco años, cuando descubrió  una hermosa edición de La Divina Comedia, de Dante, de la que no comprendió nada, afortunadamente su madre lo socorrió con Verne, Salgari, Dickens,  Twain y Poe. Desde entonces no ha parado de leer y al igual que Bolaño piensa que “Escribir no es normal. Lo normal es leer y lo placentero es leer; incluso lo elegante es leer”, aunque no ha llegado al extremo de bañarse con un libro en una mano, como lo hacía uno de los personajes de los Detectives Salvajes.
Periodista desde 1993, ha trabajado en medios impresos, digitales, radiofónicos y televisivos, en los que ha desempeñado los más variados roles, desde buscar café y sacar copias, hasta dirigir un periódico, pasando por redactor de planta, reportero, moderador , editor, jefe de redacción y hasta fotógrafo y camarógrafo.
Con una especialización en Historia, es  profesor universitario desde el 2000 en la Universidad Católica Andrés Bello, cuya editorial le publicó en 2010 Manual de Géneros Periodísticos, reimpreso en 2014.


La esquina de Poché de Heberto José Borjas




LA ESQUINA DE POCHÉ

La pobre Hannah en el exilio





No todo buen debut literario cuenta con el apoyo de una editorial consagrada que invierta en promoción y distribuya un tiraje considerable a nivel internacional. El nuevo autor que cuente con ello puede considerarse en extremo afortunado. Gracias a las artes del efectivo marketing y debido a que el libro objeto de esta columna versa sobre el drama judío causado por el Holocausto (tema que en mi siempre ha causado una abrasiva curiosidad), a mis manos llegó con altas expectativas la novela de Armando Lucas Correa La niña alemana, publicada por Ediciones B, sello no hace mucho adquirido por el gigante Grupo Penguin Random House. La reverberación de la dominación nazi en la Europa de los años 40 quedará para el resto de nuestras eras como una de las supremas lecciones del peligro que involucran las ínfulas de grandeza de los líderes inicuos, los pueblos obnubilados de patriotismo que los apoyan, y la lógica consecuencia: los conglomerados que terminan subyugados bajo su bota. Y es entonces cuando la trama de La niña alemana se torna universal en sus componentes aleccionadores, sea cual sea la lectura que se le dé al episodio del hostigamiento, humillación y exterminio de judíos y otras minorías europeas execrables para el régimen encabezado por Hitler, Himmler, Goebbels y compañía.

El año 1939 marca un antes y un después para muchas familias judías de la Europa central, sobre todo para la de Hannah Rosenthal, una chiquilla de doce años normal dentro de los de su clase en la Berlín dominada por el poderío nazi, con un amigo inseparable llamado Leo y una certidumbre de que se ha enrarecido el ambiente luego de la fatídica y memorable Noche de los Cristales Rotos. Los alemanes de origen judío son tildados de sucios y desconfiables, sindicados de ser responsables de la decadencia moral y la debacle del proletariado alemán durante los años siguientes al Tratado de Versalles. El gobierno insertó en el ciudadano común el repudio contra el judío recurriendo a la lucha de clases y a la xenofobia. Entonces ser judío era sinónimo de ser culpable de los males de la nación. Y los padres de Hannah toman la decisión de huir a América antes de que sea muy tarde: el plan es embarcarse a Cuba, permanecer allí de manera temporal, y luego tomar camino a Nueva York.

La obra describe con evidente maniqueísmo la condición de un grupo acosado por las prácticas de un gobierno ensañado que los quiere neutralizados de cualquier manera. Los judíos en esta historia son los buenos, los que luchan por mantener la dignidad en medio del marasmo, evidentemente, y los nazis los malos que los persiguen, desaparecen y matan a placer. Es difícil no concebirlo de esa manera aun para el más imparcial análisis. Setenta y cinco años después, Anna, una descendiente de aquella Hannah emprende un viaje a Cuba para reencontrarse con el pasado de su estirpe, del cual apenas tiene indicios representados en fotos que le han llegado por correo a su hogar en Nueva York. Y entonces las dos historias contadas por dos narradoras diferentes se juntan hasta darnos una visión completa del destino de la atormentada Hannah y su familia en su desesperada búsqueda por vivir lejos de los tentáculos que un régimen que los ha proscrito y humillado hasta los niveles más degradantes.

Desde mi punto de vista la novela mantiene un ritmo lento al principio, quizá por la intención del autor de embeber al lector en el tenso contexto de la Berlín de fines de los treinta o debido a una tendencia (o necesidad) de las narraciones de corte histórico que requieren cierta cantidad de paginas para demostrar la erudición sobre la época descrita con el fin de hacer verosímil toda la narración, incluso en caso de que el escritor no se tome demasiadas licencias y reproduzca hechos y contextos sin fundirlos con la ficción pura. Al respecto, Gabriel García Márquez, hizo un comentario afín, a propósito de la preparación de su novela El general en su laberinto, cuando afirmó que en la novela histórica se puede inventar cualquier cosa a condición de que los hechos públicamente conocidos se reproduzcan con la exactitud con que se han registrado por los historiadores. El primer tercio de La niña alemana podría haber durado menos, al juicio de un lector más ávido de ritmo, pero el resultado final muestra que Correa se dedicó a una investigación profunda con tal de dar con un relato robusto en cuanto a ambientación. Pero es el último tercio de la novela el que, a mi juicio, aumenta en velocidad y lirismo con respecto a las casi 300 paginas precedentes.

La tendencia a la incertidumbre y desdicha del migrante es un elemento que predomina en la novela. Inexorable sensación dada la penosa diáspora judía en los años cuarenta, fenómeno que desmembró familias y que motivó una valiosa fuerza de trabajo y emprendimientos exitosos que contribuyeron a la diversidad de la riqueza económica y cultural de toda América, porque hasta los mismos dirigentes nazis, con documentos falsos de identificación, encontraron en el nuevo continente su refugio. Es innegable que la evolución fatídica de un esperanzador plan inicial es el mayor logro de esta novela de lenguaje pulcro que va de menos a más. Con Leo, el mejor amigo de Hannah (ocurrente y avispado), presenciamos un personaje secundario de esos que se roban el show y uno como lector desea que tengan más presencia en la narración. La descripción de la Cuba antes y después de la revolución castrista lucen ineludibles, recuerden la naturaleza cubano-americana de Armando Lucas Correa. El contraste de situar a Hannah y a su madre en medio del Caribe es un componente acertado con el que presenciamos otro nivel de drama no menos incómodo, que no es otra cosa que la adaptación a un ámbito disímil (donde descubre nuevas frutas, calores insoportables y hasta tiene una historia de amor) que en determinado momento pasa por turbulencias políticas como aquellas que provocaron el exilio.

En una imaginaria escala del 1 al 10, donde 1 es una pésima novela y el 10 equivale a una perfecta, yo calificaría La niña alemana con un 7. Y para ser un debut literario no está nada mal.
                            

Poemas sueltos de Rossmary Velásquez



Los poemas de Rossmary Velásquez van desde un amanecer con sus nubes y estrellas de testigo, hasta homenajes a obras y personas partidas de este plano, como Petra Reyes, patrimonio viviente. Son versos forjados en trozos de árbol fresco, desperdigados como esquirlas de árbol muerto luego que recibió el hachazo. Cada herida y cada trozo son un verso que ella hilvana.

Su poesía, va desde una ternura trémula hasta una protesta, sus versos conmueven y enternecen, versos que gritan su impresión sobre el Chimborazo y lo coronan con la poesía de la pintura: por unos segundos/ mi corazón dejó/ de bombear/ y luego cuando por fin/ supe/ que estaba frente/ a ella/ volví a la vida.

Poemas sueltos, es el amor por su entorno, por la naturaleza, por la gente importante, por los hechos, por su amor como mujer. Poesía y pintura se buscan y enaltecen, se consiguen detalles esenciales y existenciales, es una poesía aparentemente inocente, pero es producto de una poeta intensa, compleja, apasionada, como debe ser toda buena cultivadora de la palabra.

Rossmary Velásquez Natera


Nace en Valencia el 1ero de Mayo de 1984, desde niña mostró inclinación hacía las Artes, ingresando a los 10 años a la Escuela de Arpa, Cuatro y Bandola “Andrés Vera” de Tinaco, estado Cojedes y en 1996 gana su 1er. concurso de Pintura, con una Obra del Procer Independentista de Tinaco Gral. José Laurencio Silva. En 2006 Gana su 1er. concurso de Poesía Juvenil de Torre de Ficciones en Valencia y publica en 2007 su 1er. Poemario “Verde Azulado” con la Imprenta Regional de Cojedes. Desde entonces participó durante tres años consecutivos en el Festival Mundial de Poesía Capítulo Cojedes. Actualmente es Docente de Artes Plásticas en Valencia, defensora de la difución de las tradiciones y manifestaciones culturales, folklóricas y populares de nuestro acervo ancestral Venezolano. 

Con desayuno incluido de Dennys Ferrer



Este “atrevimiento literario” como lo denomina el propio autor, aborda una amplia gama emocional: desde su vivencia propia hasta la de los que le rodean. Con desayuno incluido nos invita a hacernos responsables por los sentimientos que generamos en los demás, a aprender a servir a otros para sentirnos mejor nosotros mismos. Entre anécdotas, relatos, poemas, todos colocados en puntos estratégicos, en pausas intencionales dentro de determinado capítulo, Ferrer Plata nos va envolviendo en esa prosa ligera pero acertada, además con su experiencia como coach que sabe llegar al público, y nos deja muchas reflexiones y experiencias para saber adaptarnos al cambio constante, a los desafíos; nos invita a detenernos a abrazar un árbol, oler una flor, contemplar el horizonte o ver las estrellas, a disfrutar la plenitud del mundo desde el pico de una montaña; a respirar y librarnos de los apegos.

Escritos hechos en constante viaje, porque el autor viaja y pasa gran parte de sus noches entre habitaciones anónimas de hotel. Desde los cinco estrellas hasta esos de carretera, las noches solas son ideales para la introspección y Ferrer aprovecha para depositar esas reflexiones que al leerlas nos deja ese placer que se consigue cuando pausamos la actividad del día para entregarnos en una cama ajena de hotel al descanso y a la contemplación.

Tengan buen provecho porque este libro tiene desayuno incluido.




Dennys Ferrer Plata


Mercadólogo, Coach Profesional, músico y poeta.
Dedicó parte de su vida profesional a la gestión de ventas,  contribuyendo a la formación de equipos de alto desempeño en el sector farmacéutico venezolano, tanto en corporaciones nacionales como transnacionales.
Nativo de Maracaibo estado Zulia, ha transcurrido más de la mitad de su vida en la ciudad de Valencia .
En la actualidad se desempeña como director de Comercialización y mercadeo de IDESA, CA, empresa dedicada a la formación de talento humano y consultoría empresarial, es asesor independiente  en áreas de Venta y mercadeo. Comparte su tiempo con su pasión, la música, participando activamente en la agrupación Puro y Sencillo, es conferencista en temas de gestión humana y motivación.
Se autodefine sencillamente como alguien que se atreve, razón por la cual se permitió publicar esto que el mismo denomina  “Un atrevimiento literario”.

Violeta Rojo, a propósito de Cambios de último momento



"Y comienzo hablando de frenesíes porque es un tema que subyace en los cuentos de Eritza Liendo. Sin embargo, igual que hay muchas similitudes también hay grandes diferencias entre los sombríos cuentos de #Shadow, su primera publicación y estos de #CambiosDeÚltimoMomento. Entre las semejanzas está la naturalidad narrativa de la autora, que cuenta con una espontaneidad envidiable y hace que sus relatos fluyan con facilidad. De igual forma tienen en común la visión de lo femenino y lo masculino. Las mujeres de Liendo son de carácter, incluso cuando son unas atropelladas que sobreviven. Los hombres, sin embargo, son débiles aunque sean unos abusadores. Hay también similitud en su aproximación a la maternidad, la paternidad y la condición de hijo, que suelen ser relaciones complicadas, difíciles y pedregosas, aunque o precisamente porque sobra el amor.


Ambos libros son duros y muestran a personajes viviendo eventos decisorios y dolorosos, pero a pesar de que en #Shadow lo sombrío forma parte del título, en realidad había desparpajo, desenvoltura para unos diálogos deliciosos y un humor soterrado que lograba que no fueran narraciones lóbregas, porque aparecían toques pícaros y divertidos que hacían que lo oscuro se iluminara por segundos por grandes reflectores, otras con un rayito de sol y a veces con unas luces de discoteca.

En contraposición, en #CambiosDeÚltimoMomento, Liendo no se aferra a lo que ya hizo bien en su primer libro, sino que transita por nuevos senderos. Y la diferencia es que en esos textos con ritmo, cadencia en sus diálogos, instantes tiernos, magníficas descripciones y soltura narrativa late algo espantoso, y eso tan horrible es la vida común y corriente de gente normal. Hay que ver lo sobrecogedora que puede ser una familia que parece, solo parece, feliz; o el descubrimiento de que la amistad tan cercana no era tal cosa sino lo contrario; o el desconsuelo de las decepciones amorosas, en el momento en que descubres que todo era puro teatro o hay que asumir que uno se equivocó mucho con alguien cercano a quien había que tener bien lejos...".

Entre Saramago y el Emprendimiento



Entre Saramago y el Emprendimiento
Por: Gusmar C. Sosa C. 



Siempre fui un tanto rebelde ante la idea de la educación tradicional. Debo confesar, no siempre, sino desde mis 16 años de edad. Mi desencanto surgió por la Química. 



Según quienes fueron mis maestros y profesores en la escuela básica y el bachillerato, yo fui un estudiante ejemplar. En eso coincidieron siempre. Pero Débora, la profesora de Química del Quinto año de bachillerato, sección A, institución San Antonio del estado Zulia, Venezuela, yo no estaba al nivel de graduar.


Me tocó recuperar con un examen la materia, y fue así como no pude ir al acto de grado. Pero esta historia no trata de mí; o mejor dicho, aquí soy un personaje secundario. El protagonista es un paisa, un colombiano cuyo nombre suena en todos los rincones de Medellín que he recorrido: Iván Mazo Mejías. En cuanto al contexto una Universidad, mi némesis. Pues después de mi desencanto en el Quinto año de bachillerato, la educación tradicional se convirtió en mi archienemiga.

Lo encontré sentado en un establecimiento comercial entre los pasillos de la Universidad, a su mano izquierda un recipiente con zumo de limón; en su mano derecha un libro. Ni siquiera notó nuestra presencia hasta que la persona que nos conectaría pronunció su nombre en tono de un saludo caluroso y muy amistoso. Cruzaron algunas palabras, me costó entenderles, el ritmo y acento del paisa son elementos ajenos a mi cotidianidad.

La siguiente hora fue un bálsamo, un oasis después de recorrer días áridos en mi país. La literatura se convirtió en uno de los temas principales, sonó el nombre de Saramago. El emprendimiento fue un hilo conductual durante la hora.

En medio de la conversación descubrí la Escuela de la Riqueza, donde se pregona una filosofía de vida que marca la diferencia a nivel cognitivo y espiritual, lo que da como resultado una conciencia más elevada.


La conversación se extendió, y confieso que me siento agradecido por ello. Iván Mazo pronuncia verbo vivo, ideales capaces de transformar mentalidades, que bien podrían embriagar el pensamiento humano hasta reformar, desde el pensamiento, las actitudes y así originar el surgimiento de un nuevo hombre que en suma restaura a una sociedad.


Medellín para mí está significando mucho más de lo que esperaba, más que una ciudad se va convirtiendo en un refugio, y entiendo que éste párrafo abusa del gerundio; pero eso es Medellín: un verbo en movimiento, y el protagonista de mi relato puede ser una personificación de la ciudad.


La victoria del Demos de Carlos Javier Arencibia



La victoria del Demos, es una novela que combina ficción con elementos de la realidad, en los hechos ocurridos en las protestas de Venezuela en 2017.

Andrés Demos, el civil y Julio César Fuenzalida, el militar, protagonizan esta historia aderezada con todos los elementos: política, muertes, amores contrariados, combates cuerpo a cuerpo, humo, lágrimas, perseverancia.

Una novela necesaria para todos aquellos que sintieron dolor por los caídos en la lucha aparentemente inevitable, de militares y civiles por el poder.




Carlos Javier Arencibia. Los Teques, 1991.


Cursó estudios de Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa, egresando con honores (Cumlaude- 2014).


Publica en 2013 el texto deontológico: Un Nuevo Comunicador Social y en 2015 un libro de crónicas titulado: Testimonios de la Represión.


Actualmente es profesor de las cátedras Lenguaje y Sociología de la Comunicación, en la Universidad Bicentenaria de Aragua; es Jefe de Prensa del Concejo Municipal de Carrizal; y estudiante de Historia Contemporánea de Venezuela en la Fundación Rómulo Betancourt.

Travesías de José A. Chacón



Cuentos que discurren sobre los rieles del Metro. Pasen y disfruten de uno de los relatos en el libro.

Disponible en librerías.



“Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra.
             Italo Calvino.  Las ciudades invisibles.



SUMARIO DE LA MIRADA.



La mirada recorre el vagón con la inquietud de mil preguntas, silenciosas interrogantes que se detienen repentinamente y fijan su atención en algún detalle. Y después, la mirada simula abandonar el pensamiento para aparentar normalidad e indiferencia, pero las interpretaciones y sus consecuencias, continuarán elaborando y conservando secretos como siempre ha ocurrido.

Merodea la mirada sobre un resignado panorama, asimilando con exhaustivo rigor, la conmovedora realidad que se presencia con misterioso interés y falsa apatía. Reflexiona mientras contiene la exaltación de su curiosidad, actúa con moderación ante las revelaciones que descubre en la travesía; sin embargo, la mirada evade con naturalidad, se sobrepone a las impresiones que la cotidianidad muestra, y a pesar de obrar con prudencia y discreción, se lleva a su intimidad la confesión que hace cada momento, y que difícilmente se olvidará.

Cierra los ojos y al parecer, no renuncia al examen minucioso de la realidad, que es el esfuerzo final de concentración, en el cual, fijará la realidad a sus sentidos con tal vehemencia, que trazará una huella imborrable en su memoria.

Y más tarde, después, más allá del Metro y la estación, bastaría con recurrir al recuerdo para recuperar la experiencia que deja la mirada.

Sobre el autor 
José Alberto Chacón. Caracas, 1954. 
Egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Ha transcurrido la mayor parte de su vida laboral en la Biblioteca Nacional de Venezuela y la docencia en la Universidad de Las Artes. También ha trabajado en la Fundación Museo de la Radio, el Archivo Fotográfico de R.C.T.V. y guionista de Cuadernos Lagoven en Pantalla. Premio Monte Ávila Editores, 2004 y publicación de Crónicas Solitarias. Publicación de Última Estación, Finalista Concurso de Dramaturgia sobre Francisco de Miranda. Guionista y Director del video Miranda, Diario del Tiempo, elaborado para la UNESCO y su programa Memoria del Mundo. Incluido en la obra de Violeta Rojo, Mínima Expresión. Una muestra de la minificción en Venezuela,  año 2013.