La maldad Sicarios, pranes y otros monstruos


Libro de Robinson D Lizano ofrece antología de sucesos que nos han marcado. 



Pronto en librerías La maldad: sicarios, pranes y otros monstruos



*** Esta obra -la segunda del autor- deja en evidencia hasta dónde puede llegar la maldad en una sociedad como la actual. Es una antología publicada por la editorial Negro Sobre Blanco con los crímenes y delincuentes que han marcado más de medio siglo de muerte y terror en Venezuela.




La muerte de Mónica Spear, el narcoindulto de Tovar Acuña que cayó preso por una riña en una peluquería, y el desparpajo de la viuda negra de Catia; son apenas algunos de los casos que devela el periodista Robinson D Lizano Briceño, en una serie de crónicas periodísticas que nos asoman a ese mundo de la maldad, mafia y muerte en el que tratamos de sobrevivir a diario.

El libro, que estará disponible en las principales librerías de Venezuela lleva por nombre La maldad: sicarios, pranes y otros monstruos, contiene una antología de crónicas periodísticas de los crímenes y delincuentes que han dejado miedo y muerte por más de medio siglo en Venezuela.

Este segundo libro de Robinson D Lizano Briceño llega de la mano de Negro Sobre Blanco Grupo Editorial y su mayor atractivo es que nos asoma a ese lado oscuro que todos tenemos, pero en el que afortunadamente solo unos pocos se sumergen y revela una vez más que una de las fuerzas más potentes de una sociedad hiperconectada como la muestra es el morbo, ese que negamos y decimos rechazar, pero sin duda es onmipresente.

El texto es fruto de una investigación de más de cuatro años, que incluye 56 historias, que revelan detalles desconocidos de casos o criminales que en su momento ocuparon mucho centimetraje en medios impresos e infinidad de minutos en radio y televisión.

Las sórdidas costumbres del doctor Edmundo Chirinos y su manejo del poder, o cómo una leyenda negra de Venezuela como Martínez Ojeda empezó su andar con una pistola de agua; o que el temido “Picure” murió por solo visitar a su mujer. Son solo algunos de los entretelones que se nos presentan en esta obra periodística.

El prólogo de esta obra lo realizó el escritor guayanés Francisco Arévalo, quien advierte que “todos tenemos nuestras manías y secretos, es por eso que hay patrones de comportamiento, y los mismos son lo que le dan movimiento y respiro a las sociedades. Pero cuando la vida de un ser humano es algo trivial y se considera un obstáculo que quitar o destruir, los términos de la relación social se invierten y es allí que nacen los asesinos con sus tonalidades y matices que es lo que vamos a ver en este libro”.

Arévalo prosigue “la mayoría de los asesinatos que recoge esta excepcional antología poseen el rasgo de la morbosidad. El sadismo sangriento que considera la vida algo trivial, fútil o baladí, la modalidad de la saña y la bestialidad es lo que se respira en las páginas que nos ilustran sobre lo que puede pasar si no sabemos movernos con precaución y tacto en las relaciones interpersonales”.



Otras historias destacadas
Estas páginas desnudan historias que parecieran salidas de tramas de ficción, pero son la más chocante realidad, como el caso de Dorancel Vargas quien volvió a copar titulares cuando se especuló que había vuelto a sus andadas de canibal, durante motín en la cárcel de Santa Ana; o el diputado adeco que mató a su esposa con una virgen bomba, o el Wilmito que aún muerto metía miedo. Son historias que debe leer bajo la mordaz y detallista mirada de Lizano.

Pero la maldad no es monopolio de criminales, sino que se reproduce en quienes se supone deberían poner coto a toda esta violencia como los policías o funcionarios, algunos de los cuales han sido peores que los malvados como el temible Terminator Escalona, el distinguido Ledezma, el monstruo de Mamera, o el temido y a la vez seductor jefe de la Seguridad Nacional, Pedro Estrada , también conocido como el Chacal de Güiria.

En estas páginas también hay historias de parricidas, filicidas, viudas negras, asesinos en serie de nueva y vieja data como el caso Vegas o el crimen del Padre Biaggi.

El autor de esta antología del mal en Venezuela, Robinson D Lizano Briceño es periodista desde 1993 y ha trabajado en medios impresos, digitales, radiofónicos y televisivos, nacionales e internacionales y posee una especialización en Historia, es profesor universitario desde el 2000 en la Universidad Católica Andrés Bello, cuya editorial publicó en 2010 su primer libros Manual de Géneros Periodísticos, reimpreso en 2014.

La maldad: sicarios, pranes y otros monstruos estará en las principales librerías del país a partir del mes de abril.


Sobre el autor: 

Robinson D Lizano Briceño (Caracas, 1968), a pesar de que uno de sus más grandes retos fue aprender a leer, se enamoró de los libros a los cinco años, cuando descubrió  una hermosa edición de La Divina Comedia, de Dante, de la que no comprendió nada, afortunadamente su madre lo socorrió con Verne, Salgari, Dickens,  Twain y Poe. Desde entonces no ha parado de leer y al igual que Bolaño piensa que “Escribir no es normal. Lo normal es leer y lo placentero es leer; incluso lo elegante es leer”, aunque no ha llegado al extremo de bañarse con un libro en una mano, como lo hacía uno de los personajes de los Detectives Salvajes.
Periodista desde 1993, ha trabajado en medios impresos, digitales, radiofónicos y televisivos, en los que ha desempeñado los más variados roles, desde buscar café y sacar copias, hasta dirigir un periódico, pasando por redactor de planta, reportero, moderador , editor, jefe de redacción y hasta fotógrafo y camarógrafo.
Con una especialización en Historia, es  profesor universitario desde el 2000 en la Universidad Católica Andrés Bello, cuya editorial le publicó en 2010 Manual de Géneros Periodísticos, reimpreso en 2014.


La esquina de Poché de Heberto José Borjas




LA ESQUINA DE POCHÉ

La pobre Hannah en el exilio





No todo buen debut literario cuenta con el apoyo de una editorial consagrada que invierta en promoción y distribuya un tiraje considerable a nivel internacional. El nuevo autor que cuente con ello puede considerarse en extremo afortunado. Gracias a las artes del efectivo marketing y debido a que el libro objeto de esta columna versa sobre el drama judío causado por el Holocausto (tema que en mi siempre ha causado una abrasiva curiosidad), a mis manos llegó con altas expectativas la novela de Armando Lucas Correa La niña alemana, publicada por Ediciones B, sello no hace mucho adquirido por el gigante Grupo Penguin Random House. La reverberación de la dominación nazi en la Europa de los años 40 quedará para el resto de nuestras eras como una de las supremas lecciones del peligro que involucran las ínfulas de grandeza de los líderes inicuos, los pueblos obnubilados de patriotismo que los apoyan, y la lógica consecuencia: los conglomerados que terminan subyugados bajo su bota. Y es entonces cuando la trama de La niña alemana se torna universal en sus componentes aleccionadores, sea cual sea la lectura que se le dé al episodio del hostigamiento, humillación y exterminio de judíos y otras minorías europeas execrables para el régimen encabezado por Hitler, Himmler, Goebbels y compañía.

El año 1939 marca un antes y un después para muchas familias judías de la Europa central, sobre todo para la de Hannah Rosenthal, una chiquilla de doce años normal dentro de los de su clase en la Berlín dominada por el poderío nazi, con un amigo inseparable llamado Leo y una certidumbre de que se ha enrarecido el ambiente luego de la fatídica y memorable Noche de los Cristales Rotos. Los alemanes de origen judío son tildados de sucios y desconfiables, sindicados de ser responsables de la decadencia moral y la debacle del proletariado alemán durante los años siguientes al Tratado de Versalles. El gobierno insertó en el ciudadano común el repudio contra el judío recurriendo a la lucha de clases y a la xenofobia. Entonces ser judío era sinónimo de ser culpable de los males de la nación. Y los padres de Hannah toman la decisión de huir a América antes de que sea muy tarde: el plan es embarcarse a Cuba, permanecer allí de manera temporal, y luego tomar camino a Nueva York.

La obra describe con evidente maniqueísmo la condición de un grupo acosado por las prácticas de un gobierno ensañado que los quiere neutralizados de cualquier manera. Los judíos en esta historia son los buenos, los que luchan por mantener la dignidad en medio del marasmo, evidentemente, y los nazis los malos que los persiguen, desaparecen y matan a placer. Es difícil no concebirlo de esa manera aun para el más imparcial análisis. Setenta y cinco años después, Anna, una descendiente de aquella Hannah emprende un viaje a Cuba para reencontrarse con el pasado de su estirpe, del cual apenas tiene indicios representados en fotos que le han llegado por correo a su hogar en Nueva York. Y entonces las dos historias contadas por dos narradoras diferentes se juntan hasta darnos una visión completa del destino de la atormentada Hannah y su familia en su desesperada búsqueda por vivir lejos de los tentáculos que un régimen que los ha proscrito y humillado hasta los niveles más degradantes.

Desde mi punto de vista la novela mantiene un ritmo lento al principio, quizá por la intención del autor de embeber al lector en el tenso contexto de la Berlín de fines de los treinta o debido a una tendencia (o necesidad) de las narraciones de corte histórico que requieren cierta cantidad de paginas para demostrar la erudición sobre la época descrita con el fin de hacer verosímil toda la narración, incluso en caso de que el escritor no se tome demasiadas licencias y reproduzca hechos y contextos sin fundirlos con la ficción pura. Al respecto, Gabriel García Márquez, hizo un comentario afín, a propósito de la preparación de su novela El general en su laberinto, cuando afirmó que en la novela histórica se puede inventar cualquier cosa a condición de que los hechos públicamente conocidos se reproduzcan con la exactitud con que se han registrado por los historiadores. El primer tercio de La niña alemana podría haber durado menos, al juicio de un lector más ávido de ritmo, pero el resultado final muestra que Correa se dedicó a una investigación profunda con tal de dar con un relato robusto en cuanto a ambientación. Pero es el último tercio de la novela el que, a mi juicio, aumenta en velocidad y lirismo con respecto a las casi 300 paginas precedentes.

La tendencia a la incertidumbre y desdicha del migrante es un elemento que predomina en la novela. Inexorable sensación dada la penosa diáspora judía en los años cuarenta, fenómeno que desmembró familias y que motivó una valiosa fuerza de trabajo y emprendimientos exitosos que contribuyeron a la diversidad de la riqueza económica y cultural de toda América, porque hasta los mismos dirigentes nazis, con documentos falsos de identificación, encontraron en el nuevo continente su refugio. Es innegable que la evolución fatídica de un esperanzador plan inicial es el mayor logro de esta novela de lenguaje pulcro que va de menos a más. Con Leo, el mejor amigo de Hannah (ocurrente y avispado), presenciamos un personaje secundario de esos que se roban el show y uno como lector desea que tengan más presencia en la narración. La descripción de la Cuba antes y después de la revolución castrista lucen ineludibles, recuerden la naturaleza cubano-americana de Armando Lucas Correa. El contraste de situar a Hannah y a su madre en medio del Caribe es un componente acertado con el que presenciamos otro nivel de drama no menos incómodo, que no es otra cosa que la adaptación a un ámbito disímil (donde descubre nuevas frutas, calores insoportables y hasta tiene una historia de amor) que en determinado momento pasa por turbulencias políticas como aquellas que provocaron el exilio.

En una imaginaria escala del 1 al 10, donde 1 es una pésima novela y el 10 equivale a una perfecta, yo calificaría La niña alemana con un 7. Y para ser un debut literario no está nada mal.
                            

Poemas sueltos de Rossmary Velásquez



Los poemas de Rossmary Velásquez van desde un amanecer con sus nubes y estrellas de testigo, hasta homenajes a obras y personas partidas de este plano, como Petra Reyes, patrimonio viviente. Son versos forjados en trozos de árbol fresco, desperdigados como esquirlas de árbol muerto luego que recibió el hachazo. Cada herida y cada trozo son un verso que ella hilvana.

Su poesía, va desde una ternura trémula hasta una protesta, sus versos conmueven y enternecen, versos que gritan su impresión sobre el Chimborazo y lo coronan con la poesía de la pintura: por unos segundos/ mi corazón dejó/ de bombear/ y luego cuando por fin/ supe/ que estaba frente/ a ella/ volví a la vida.

Poemas sueltos, es el amor por su entorno, por la naturaleza, por la gente importante, por los hechos, por su amor como mujer. Poesía y pintura se buscan y enaltecen, se consiguen detalles esenciales y existenciales, es una poesía aparentemente inocente, pero es producto de una poeta intensa, compleja, apasionada, como debe ser toda buena cultivadora de la palabra.

Rossmary Velásquez Natera


Nace en Valencia el 1ero de Mayo de 1984, desde niña mostró inclinación hacía las Artes, ingresando a los 10 años a la Escuela de Arpa, Cuatro y Bandola “Andrés Vera” de Tinaco, estado Cojedes y en 1996 gana su 1er. concurso de Pintura, con una Obra del Procer Independentista de Tinaco Gral. José Laurencio Silva. En 2006 Gana su 1er. concurso de Poesía Juvenil de Torre de Ficciones en Valencia y publica en 2007 su 1er. Poemario “Verde Azulado” con la Imprenta Regional de Cojedes. Desde entonces participó durante tres años consecutivos en el Festival Mundial de Poesía Capítulo Cojedes. Actualmente es Docente de Artes Plásticas en Valencia, defensora de la difución de las tradiciones y manifestaciones culturales, folklóricas y populares de nuestro acervo ancestral Venezolano. 

Con desayuno incluido de Dennys Ferrer



Este “atrevimiento literario” como lo denomina el propio autor, aborda una amplia gama emocional: desde su vivencia propia hasta la de los que le rodean. Con desayuno incluido nos invita a hacernos responsables por los sentimientos que generamos en los demás, a aprender a servir a otros para sentirnos mejor nosotros mismos. Entre anécdotas, relatos, poemas, todos colocados en puntos estratégicos, en pausas intencionales dentro de determinado capítulo, Ferrer Plata nos va envolviendo en esa prosa ligera pero acertada, además con su experiencia como coach que sabe llegar al público, y nos deja muchas reflexiones y experiencias para saber adaptarnos al cambio constante, a los desafíos; nos invita a detenernos a abrazar un árbol, oler una flor, contemplar el horizonte o ver las estrellas, a disfrutar la plenitud del mundo desde el pico de una montaña; a respirar y librarnos de los apegos.

Escritos hechos en constante viaje, porque el autor viaja y pasa gran parte de sus noches entre habitaciones anónimas de hotel. Desde los cinco estrellas hasta esos de carretera, las noches solas son ideales para la introspección y Ferrer aprovecha para depositar esas reflexiones que al leerlas nos deja ese placer que se consigue cuando pausamos la actividad del día para entregarnos en una cama ajena de hotel al descanso y a la contemplación.

Tengan buen provecho porque este libro tiene desayuno incluido.




Dennys Ferrer Plata


Mercadólogo, Coach Profesional, músico y poeta.
Dedicó parte de su vida profesional a la gestión de ventas,  contribuyendo a la formación de equipos de alto desempeño en el sector farmacéutico venezolano, tanto en corporaciones nacionales como transnacionales.
Nativo de Maracaibo estado Zulia, ha transcurrido más de la mitad de su vida en la ciudad de Valencia .
En la actualidad se desempeña como director de Comercialización y mercadeo de IDESA, CA, empresa dedicada a la formación de talento humano y consultoría empresarial, es asesor independiente  en áreas de Venta y mercadeo. Comparte su tiempo con su pasión, la música, participando activamente en la agrupación Puro y Sencillo, es conferencista en temas de gestión humana y motivación.
Se autodefine sencillamente como alguien que se atreve, razón por la cual se permitió publicar esto que el mismo denomina  “Un atrevimiento literario”.

Violeta Rojo, a propósito de Cambios de último momento



"Y comienzo hablando de frenesíes porque es un tema que subyace en los cuentos de Eritza Liendo. Sin embargo, igual que hay muchas similitudes también hay grandes diferencias entre los sombríos cuentos de #Shadow, su primera publicación y estos de #CambiosDeÚltimoMomento. Entre las semejanzas está la naturalidad narrativa de la autora, que cuenta con una espontaneidad envidiable y hace que sus relatos fluyan con facilidad. De igual forma tienen en común la visión de lo femenino y lo masculino. Las mujeres de Liendo son de carácter, incluso cuando son unas atropelladas que sobreviven. Los hombres, sin embargo, son débiles aunque sean unos abusadores. Hay también similitud en su aproximación a la maternidad, la paternidad y la condición de hijo, que suelen ser relaciones complicadas, difíciles y pedregosas, aunque o precisamente porque sobra el amor.


Ambos libros son duros y muestran a personajes viviendo eventos decisorios y dolorosos, pero a pesar de que en #Shadow lo sombrío forma parte del título, en realidad había desparpajo, desenvoltura para unos diálogos deliciosos y un humor soterrado que lograba que no fueran narraciones lóbregas, porque aparecían toques pícaros y divertidos que hacían que lo oscuro se iluminara por segundos por grandes reflectores, otras con un rayito de sol y a veces con unas luces de discoteca.

En contraposición, en #CambiosDeÚltimoMomento, Liendo no se aferra a lo que ya hizo bien en su primer libro, sino que transita por nuevos senderos. Y la diferencia es que en esos textos con ritmo, cadencia en sus diálogos, instantes tiernos, magníficas descripciones y soltura narrativa late algo espantoso, y eso tan horrible es la vida común y corriente de gente normal. Hay que ver lo sobrecogedora que puede ser una familia que parece, solo parece, feliz; o el descubrimiento de que la amistad tan cercana no era tal cosa sino lo contrario; o el desconsuelo de las decepciones amorosas, en el momento en que descubres que todo era puro teatro o hay que asumir que uno se equivocó mucho con alguien cercano a quien había que tener bien lejos...".

Entre Saramago y el Emprendimiento



Entre Saramago y el Emprendimiento
Por: Gusmar C. Sosa C. 



Siempre fui un tanto rebelde ante la idea de la educación tradicional. Debo confesar, no siempre, sino desde mis 16 años de edad. Mi desencanto surgió por la Química. 



Según quienes fueron mis maestros y profesores en la escuela básica y el bachillerato, yo fui un estudiante ejemplar. En eso coincidieron siempre. Pero Débora, la profesora de Química del Quinto año de bachillerato, sección A, institución San Antonio del estado Zulia, Venezuela, yo no estaba al nivel de graduar.


Me tocó recuperar con un examen la materia, y fue así como no pude ir al acto de grado. Pero esta historia no trata de mí; o mejor dicho, aquí soy un personaje secundario. El protagonista es un paisa, un colombiano cuyo nombre suena en todos los rincones de Medellín que he recorrido: Iván Mazo Mejías. En cuanto al contexto una Universidad, mi némesis. Pues después de mi desencanto en el Quinto año de bachillerato, la educación tradicional se convirtió en mi archienemiga.

Lo encontré sentado en un establecimiento comercial entre los pasillos de la Universidad, a su mano izquierda un recipiente con zumo de limón; en su mano derecha un libro. Ni siquiera notó nuestra presencia hasta que la persona que nos conectaría pronunció su nombre en tono de un saludo caluroso y muy amistoso. Cruzaron algunas palabras, me costó entenderles, el ritmo y acento del paisa son elementos ajenos a mi cotidianidad.

La siguiente hora fue un bálsamo, un oasis después de recorrer días áridos en mi país. La literatura se convirtió en uno de los temas principales, sonó el nombre de Saramago. El emprendimiento fue un hilo conductual durante la hora.

En medio de la conversación descubrí la Escuela de la Riqueza, donde se pregona una filosofía de vida que marca la diferencia a nivel cognitivo y espiritual, lo que da como resultado una conciencia más elevada.


La conversación se extendió, y confieso que me siento agradecido por ello. Iván Mazo pronuncia verbo vivo, ideales capaces de transformar mentalidades, que bien podrían embriagar el pensamiento humano hasta reformar, desde el pensamiento, las actitudes y así originar el surgimiento de un nuevo hombre que en suma restaura a una sociedad.


Medellín para mí está significando mucho más de lo que esperaba, más que una ciudad se va convirtiendo en un refugio, y entiendo que éste párrafo abusa del gerundio; pero eso es Medellín: un verbo en movimiento, y el protagonista de mi relato puede ser una personificación de la ciudad.


La victoria del Demos de Carlos Javier Arencibia



La victoria del Demos, es una novela que combina ficción con elementos de la realidad, en los hechos ocurridos en las protestas de Venezuela en 2017.

Andrés Demos, el civil y Julio César Fuenzalida, el militar, protagonizan esta historia aderezada con todos los elementos: política, muertes, amores contrariados, combates cuerpo a cuerpo, humo, lágrimas, perseverancia.

Una novela necesaria para todos aquellos que sintieron dolor por los caídos en la lucha aparentemente inevitable, de militares y civiles por el poder.




Carlos Javier Arencibia. Los Teques, 1991.


Cursó estudios de Comunicación Social en la Universidad Católica Santa Rosa, egresando con honores (Cumlaude- 2014).


Publica en 2013 el texto deontológico: Un Nuevo Comunicador Social y en 2015 un libro de crónicas titulado: Testimonios de la Represión.


Actualmente es profesor de las cátedras Lenguaje y Sociología de la Comunicación, en la Universidad Bicentenaria de Aragua; es Jefe de Prensa del Concejo Municipal de Carrizal; y estudiante de Historia Contemporánea de Venezuela en la Fundación Rómulo Betancourt.

Travesías de José A. Chacón



Cuentos que discurren sobre los rieles del Metro. Pasen y disfruten de uno de los relatos en el libro.

Disponible en librerías.



“Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra.
             Italo Calvino.  Las ciudades invisibles.



SUMARIO DE LA MIRADA.



La mirada recorre el vagón con la inquietud de mil preguntas, silenciosas interrogantes que se detienen repentinamente y fijan su atención en algún detalle. Y después, la mirada simula abandonar el pensamiento para aparentar normalidad e indiferencia, pero las interpretaciones y sus consecuencias, continuarán elaborando y conservando secretos como siempre ha ocurrido.

Merodea la mirada sobre un resignado panorama, asimilando con exhaustivo rigor, la conmovedora realidad que se presencia con misterioso interés y falsa apatía. Reflexiona mientras contiene la exaltación de su curiosidad, actúa con moderación ante las revelaciones que descubre en la travesía; sin embargo, la mirada evade con naturalidad, se sobrepone a las impresiones que la cotidianidad muestra, y a pesar de obrar con prudencia y discreción, se lleva a su intimidad la confesión que hace cada momento, y que difícilmente se olvidará.

Cierra los ojos y al parecer, no renuncia al examen minucioso de la realidad, que es el esfuerzo final de concentración, en el cual, fijará la realidad a sus sentidos con tal vehemencia, que trazará una huella imborrable en su memoria.

Y más tarde, después, más allá del Metro y la estación, bastaría con recurrir al recuerdo para recuperar la experiencia que deja la mirada.

Sobre el autor 
José Alberto Chacón. Caracas, 1954. 
Egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Ha transcurrido la mayor parte de su vida laboral en la Biblioteca Nacional de Venezuela y la docencia en la Universidad de Las Artes. También ha trabajado en la Fundación Museo de la Radio, el Archivo Fotográfico de R.C.T.V. y guionista de Cuadernos Lagoven en Pantalla. Premio Monte Ávila Editores, 2004 y publicación de Crónicas Solitarias. Publicación de Última Estación, Finalista Concurso de Dramaturgia sobre Francisco de Miranda. Guionista y Director del video Miranda, Diario del Tiempo, elaborado para la UNESCO y su programa Memoria del Mundo. Incluido en la obra de Violeta Rojo, Mínima Expresión. Una muestra de la minificción en Venezuela,  año 2013.

 


Presencias, poemario de Elennys Oliveros



Presencia y ausencia

En este poemario distintos momentos y experiencias permanecen suspendidos alrededor de una presencia, una figura que los conserva envueltos en una atmósfera de sonidos, luces, sensaciones y emociones, y que accede a ellos apenas rozando esa urdimbre impalpable. Los evoca con el lenguaje intuitivo y delicado de un cuerpo tan sensible que incluso lo intangible le imprime huellas y lo va revistiendo de imágenes poéticas hermosas y sugestivas; lo convierte en una especie de veladura de su propia memoria. Ella levita y el tiempo la sostiene, a su percepción le basta impregnarse de un aroma para destejer las historias que se tejieron alrededor de él, y puede ser aun más delicada y abordar, no el aroma, sino su recuerdo. La intuición hace un recorrido en el que advierte todo lo que puede ocurrir y lo que pudiera desaparecer. El tiempo le habla de lo efímero y lo frágil, la presencia, que intenta avanzar entre ambos, extraña y presiente.

La nostalgia, ese sentimiento liviano que fácilmente se despliega tras el vuelo de una libélula, y que exhibe -como en una superposición de imágenes veladas- distintos momentos en escenarios simultáneos, es otra manera de asir, de asirse, de acariciar. La poeta está consciente de que las cosas no están dentro de las cosas, sino en el imperecedero vínculo que se ha establecido con ellas. Aborda, no el objeto en sí, sino el objeto creado, el que se ha construido en el vínculo entre ella y el objeto perdido, ese en el que se enfoca el desapego, que no cambia con el tiempo ni se puede perder, que permanece envuelto en las situaciones de las que formó parte y está irremediablemente impregnado de emociones y reminiscencias.

Presencias es un libro en el que se leen sonidos, luces, olores, y se llega a través de ellos a través de las emociones. Pareciera que el olfato, el oído y la intuición han emprendido el registro de las vivencias que se han desprendido de los objetos palpables para liberarse del deterioro, ya que de esa forma pueden permanecer intactas en la memoria y escapar también de las leyes de lo corpóreo, los riesgos de la posesión y la pérdida.

Cerca del final del libro, un suceso histórico –una marcha, una protesta- demanda la presencia de un cuerpo que recorre las calles, movido por la necesidad de defender sus principios, y el cuerpo, que ha corrido el riesgo y ha resultado lastimado, es abordado con la delicadeza de quien describe el hecho nombrando movimientos y olores, sin tocar la piel, para no volver a herirlo. Este pudiera ser el momento en que el cuerpo hunde sus dedos en la tierra y la defiende desde el instinto, percibe los temores, las ansias colectivas, la represión, la huida, el resentimiento y, por último, la nostalgia. Se ha desprendido, en ese contexto histórico, de una parte de sí misma. Siente la fractura, la refracción, pero el hilo de la nostalgia es impalpable y no se rompe, así que ella no logra alejarse; está consciente de ello cuando dice: No me iré a otro lugar / a respirar el mismo aire / a escuchar las quejas de todos / Subiré, hurgaré muy dentro de mí / Buscaré doce piedras que me sirvan de ancla / y navegaré en mi propio océano, y pareciera que las doce piedras, las pequeñas anclas, estuvieran, de allí en adelante, en el océano en que navega, que es su memoria.



Damarys González Sandoval

Sobre la autora: 

Elennys Oliveros: Escritora venezolana. (Santa Bárbara del Zulia, 1981). Es licenciada en letras hispánicas  de la Universidad del Zulia, licenciada en educación mención lengua y literatura de la Universidad Católica Cecilio Acosta. Magíster en lingüística de la Universidad de Los Andes. Se ha dedicado a la docencia y a la investigación en el campo de la lingüística del texto. Actualmente es profesora de planta de la Universidad Surcolombiana. Entre sus obras se encuentran: Una hora en la que no era una (2013), poemario que obtuvo el primer lugar en el II Concurso Por una Venezuela Literaria, auspiciado por la Editorial Negro Sobre Blanco;  Silbido de enaguas (2015),  pieza en la que se vislumbra un juego entre las simulaciones, los olores y la permanencia. Presencias, es el tercer poemario de esta poetisa. 

La esquina de poché de Heberto José Borjas


LO MEJOR DE LAS LECTURAS DEL 2017
(TOP TEN y destacados en categorías)



Esta primera entrada del blog en 2018 tenía que estar dedicada a mis libros memorables de 2017, aquellos que se destacaron por no dejarme indiferente, por hacerme hablar de ellos ante terceros, por postear fotos del inicio de sus lecturas, es decir, por hacer amenos mis ratos libres y por ayudarme a crecer como lector y persona. No vuelves a ser el mismo luego de que un libro (o una seguidilla de libros) te impacta de tal manera que no puedes dejar de terminarlo sin querer empezar el siguiente porque te ofrece refugio o porque te sirve de maestro o porque, como en mi caso, sólo en él encuentras cosas reales en medio de tanta falsedad imperante en el mundo actual. De las decenas de obras que leí el año pasado, que se enfocaron principalmente en narrativa y en las que se elevó el porcentaje de libros escritos por mujeres, dejo testimonio de mi predilección por la lista que compone mi TOP TEN, que viene a continuación, haciendo luego especial reconocimiento en los logros particulares de ciertas obras en categorías relativas a la forma y al fondo de las mismas. Al final les dejo, como es de esperar, mi Decepción del año, y que Dios me perdone mi sacrilegio si despotrico contra un libro amado por la mayoría.



10. Tierra Firme (Matilde Asensi –Planeta): 


Es el primer tomo de la trilogía de Martin Ojo de Plata. Una narración que per se nos devuelve al siglo XVI porque usa los modismos propios del español antiguo y nos cuenta la historia de Catalina, una joven mujer sobreviviente de un naufragio tras un ataque pirata, que debe presentarse públicamente como hombre para zafarse de un matrimonio que no quiere en las Indias Occidentales, o mejor dicho, Tierra Firme, como llamaban a América por aquellos días. El padre putativo está comprometido con una deuda impagable ante un mercader corrupto y Martín, el nuevo nombre de Catalina, hará todo lo posible por librarlo de tal carga. Con pasajes ligeramente soporíferos, con lances llenos de acción y zozobra, con una prosa preciosista y depurada, con un astuto giro argumental al final, Matilde Asensi logra con solvencia empezar una franquicia literaria ya famosa a nivel internacional.



9. Andantes (Néstor Cánchica- FB Libros): 


La portada atrapa a simple vista, las primeras escenas te mantienen enganchado, los finales de los capítulos que dejan al lector con la miel en los labios son un acierto notable, el carisma extraño y el aura de misterio del villano lo hacen un personaje irresistible, el ritmo constante de los hechos evita el adormecimiento. Con estos elementos el autor propone un thriller contemporáneo que en menos de 300 páginas desarrolla la idea de seres vivientes cuya sola existencia va más allá de lo que podríamos creer de buenas primeras: gente que anda por ahí en el mundo pero que no está viva y que responde al deseo de un ser sobrenatural que hace y deshace a su antojo. Guillermo, el protagonista, tiene de novia a uno de esos seres, se ve obligado a cumplir ciertas tareas a pedido de un viejo enigmático que parece no sentir conmiseración por nadie, ingresa a un sanatorio mental, descubre a los andantes, viaja a otro país a descubrir qué se esconde tras todo lo que ha vivido y no puede entender. Disculpen los spoilers, pero cuando la lean la encontrarán entretenida y no se dará cuenta de que lo que les acabo de revelar de la trama. Este es un debut literario que a pesar de que se nota que lo es no deja de ser interesante y promete escrituras más osadas y sustanciosas en cuanto al manejo de nuestro bello idioma.



8. Catalina de Miranda (Xiomary Urbáez – Planeta): 


A las letras venezolanas contemporáneas les hacía falta una heroína como la que Xiomary Urbáez nos regala en esta novela que nos pasea por la fundación de ciudades del occidente venezolano en la segunda y tercera décadas del siglo XVI. Catalina es una chica española que sueña en grande, no se conforma el destino que al parecer le ha tocado. A punta de usar su belleza logra embarcarse desde Sevilla hasta América y llega a Venezuela y conoce al mismo Juan de Carvajal, se convierte en su mujer y a partir de allí presenciamos el ascenso del personaje no sólo en lo dramatúrgico sino como arquetipo de alguien que asciende en su afán de no estancarse y vivir siempre cada día como si fuese el último. Es de agradecer que la autora venezolana no atiborrara el texto con palabras rebuscadas ni coloquialismos constantes que hubiesen recargado el texto hasta hacerlo demasiado denso. Urbáez es efectiva, directa, sabe usar el recurso del diálogo, sintetiza bien. No por nada este libro fue finalista del Premio Planeta-Casa de América en 2012.



7.La amigdalitis de Tarzán (Alfredo Bryce Echenique–Seix Barral): 


Un bello romance epistolar, entre amantes que están cerca y lejos la vez, dotada del humor tan fino que caracteriza al autor peruano. Cualquier consideración que hoy se tenga hacia las relaciones amorosas tipo open mind encuentra en esta novela una ética y una estética con tan buen gusto que es difícil no justificarlas cuando se trata de un fuerte sentimiento que prevalece sobre la distancia y el paso de los años. Los circunloquios de Juan Manuel, uno de los protagonistas, es de lo más logrado en la narración, porque logra sacar sonrisas así como enternecer con la misma solidez deslastrada de lugares comunes tan escuchados en boleros y baladas románticas. Si, Bryce Echenique hace una historia de amor acaecida décadas atrás pero con personajes que al fin y al cabo son un reflejo atemporal de esa perenne obsesión los humanos por mantener amores tan incólumemente como sea posible a pesar de casarse con terceros y estar separados por un océano. Es inevitable, durante y después de su lectura, cuestionarse qué haría uno por seguir en contacto con la persona amada si tales obstáculos enturbiaran la relación.



6. La gesta del caníbal (Jorge Aristizábal Gáfaro–Rey Naranjo): 


Este libro de relatos contiene joyas que deberían estudiarse en los bachilleratos de Colombia, por lo menos, y, por qué no, de América Latina. Jorge Aristizábal ganó con este libro el Premio nacional de libro de cuentos Ciudad de Bogotá en 2015 y con indubitable merecimiento. El relato que le da título a la obra (y que empieza el libro) versa sobre la obsesión de un escritor por forjar la obra perfecta que le dé la fama y el prestigio literario pero se encuentra con consideraciones de editores que le son adversas, lo que le lleva a cambiar de historia y escribir otra y otra y otra para complacer gustos de terceros, hasta que cuando escribe un bodrio, a propósito, para satisfacer multitudes de lectores superficiales, resulta también rechazado por haber perdido la originalidad y la voz propia de sus intentos primeros. En fin, con un humor inesperado en medio de la seriedad de la trama, nos recuerda a lectores y narradores que el ego es un ángel maldito que así como logra hacer fraguar buenos libros también se convierte en enemigo del escritor. Un ciego que recobra la visión para descubrir terribles cosas ocultas gracias a su visión agudizada, una chica desesperada en busca de la pastilla del día después en plena selva colombiana, un ente poderoso que acomoda los sucesos de la historia para que el devenir de la humanidad fluya como lo conocemos son algunos de los brillantes argumentos que el lector encontrará en este delicioso libro cuya edición en tapa dura e ilustrada de Rey Naranjo lo convierte en una opción insoslayable en las librerías.



5. Pensión de animales (Pablo Silva Olazábal–Escarabajo): 


El intro nos lo presenta un ángel borracho, perezoso, que ya no vuela, pero que no deja de preocuparse por Laura, el personaje que va bajando por los pisos de la pensión al tiempo que golpea las puerta de los demás inquilinos con una furia notoria e incontenible y de la que no sabemos el origen pero que se deja sentir irremediablemente por todo el recinto, origina reacciones diversas, es un huracán de rabia que a cada quien tocará dentro de su espacio íntimo y en la medida en que las condiciones pongan a estos inquilinos más cerca de ella o “protegidos” tras sus puertas. Y mientras tanto, el ángel en el altillo de esta pensión observa todo a la vez, y en cada capítulo interviene para que sepamos su reacción ante tan singulares vecinos: un tipo obsesionado con comprar un azucarero de una tienda cercana y que presiente que lo van a matar mientras espera su orden, otro que se toma demasiado en serio el acto de matar a un animal no definible que le quita la calma y que parece burlarse de él con su fuerza y sagacidad, una pareja que filosofa sobre la naturaleza de los ángeles y su intervención en las ideas de los seres vivos, un humano encerrado en el cuerpo de una mascota en la portería y que se sabe víctima del hechizo de una bruja con la esperanza de ser devuelto en instantes a su condición original, el marido de la rabiosa Laura que intenta una suerte de cirugía casera a un loro que lo necesita. En Pensión de animales se aplica la máxima aquella que dice “menos es más”. Sin innecesaria rimbombancia el autor logra dejar al lector embebido de la atmósfera conmovedora y miserable de la que se compone en parte el gentilicio latinoamericano, acaso porque reconocemos inconscientemente de generación en generación que no somos una raza pura sino el resultado de una combinación, una raza reciente en términos antropológicos, y que por ello aún nos falta dar tumbos hasta lograr un nivel mayor de madurez colectiva. La obsesión por lo intrascendente toma en esta novela un cariz de epopeya que deja sin sentido toda consideración sobre qué cosas debería o no contar un narrador en su relato, lo cual trasforma el hecho nimio en algo apoteósico tan digno de ser contado como las gestas de guerra o las historias de amor más apasionadas.




4. Mi novia preferida fue un bulldog francés (Legna Sánchez Iglesias

Alfaguara): 

Sin duda la autora cubana debería ser resaltada como uno de los debuts literarios más interesantes del 2017 en Latinoamérica. Hacía tiempo no leía a una autora novel, joven, con la lengua mordaz que caracteriza a raperos ingeniosos. Su manera estética de abordar las relaciones humanas se aleja de convencionalismos y no por hablar de forma explícita pierde fuerza y poesía. Es imposible quedar indiferente ante la prosa de Sánchez Iglesias. Si hay algo que no es este libro es insípido. Parece que es una novela con historias fragmentadas en que en algún momento convergerán, pero con el paso de las páginas nos damos cuenta de que es sencillamente un genial e irreverente libro de trece relatos en los que la autora camaleónicamente se viste con diversos ropajes para mantenernos atentos en todas las historias, historias que no tienen título pero sí una carga narrativa que semeja la fuerza de la colombo-americana Patricia Engel y a Fernando Vallejo, el transgresor maestro narrador colombiano, recordado gratamente por El desbarrancadero y otras novelas de alta estima. Mi novia preferida fue un bulldog francés es un libro muy cubano pero no por eso limitado, más bien el rango variado de personajes nos sitúa en una posición de mayor comprensión sobre las pulsiones del cubano de hoy. Y sí, señoras y señores, el bulldog mencionado en el título es un personaje activo en la obra: es el narrador del último de los relatos.



3. Simone (Eduardo Lalo–Ediciones Corregidor): 


No es el escritor más afamado, y la novela no ha tenido ediciones elegantes dignas de su contenido. Pero es innegable que con Simone Eduardo Lalo pegó un jonrón con tres en base, por ponerlo en tan puertorriqueños términos beisboleros. Es una obra divisible en tres partes que se pueden distinguir con facilidad. La primera es el juego detectivesco de descubrir quién es el anónimo que deja mensajes al protagonista. La segunda es la relación amorosa que el narrador entabla con Li, una jovencita compleja moldeada y descrita con mucha poesía. La tercera es la del quiebre sentimental junto con disertaciones sobre la escritura misma y la sensación de vuelta a la soledad. Es la epopeya existencialista de un hombre solitario de mediana edad a quienes las relaciones humanas no le han salido del todo bien y de pronto halla un bálsamo de placidez junto a una muchacha, lesbiana por cierto, que dice amarlo y quiere intimidad con él pero sin dejarse penetrar, lo cual de suyo ya provoca un serio conflicto, conflicto que Lalo maneja con absoluta destreza. Los lances eróticos de la novela no desentonan, sus cautivadoras primeras páginas alardean un lirismo delicioso, pero lamentablemente la novela pierde algo de fuerza, de enganche, al final. Sin embargo es tan limpio el primer setenta por ciento de la novela que se lleva el puesto 3 de mi Top 10.



2. Rendición (Ray Loriga – Alfaguara): 


El distópico futuro que el escritor español plantea en esta genial obra evoca con toda justicia el establishment orwelliano de 1984. La voz del narrador no brilla por la verborrea hermosa sino por una sencillez que nos enseña que la sencillez puede coexistir con la universalidad, si no es quizás su causa. Ernesto Sábato dijo que los buenos escritores decían grandes cosas con palabras simples y Rendición es un ejemplo. La guerra ha llegado al pueblo y hay que evacuarlo para mudarse a una ciudad que el gobierno ha destinado para los sobrevivientes, pero esta ciudad es transparente. Todo está hecho de cristal, desde los edificios hasta las paredes de los baños, de manera que se pierde toda privacidad. Dado que todo está minuciosamente planificado, todo marcha bien y la gente es feliz. Sin embargo, el protagonista se cuestiona la sensación de bienestar y plenitud sin motivo aparente y reacciona ante ella, se resiste a ella, no entiende las reglas y la naturalidad del nuevo status quo (¡en la nueva ciudad se ha eliminado el olor del sudor y de las heces!), y nos plantea con plausible franqueza la naturaleza conflictiva del hombre moderno, poco dado a sentir que ha vivido ratos realmente felices e inconforme con todo a su alrededor. Entonces la novela se convierte en una fábula de la fragilidad de las relaciones afectivas, de la nostalgia por los tiempos pasados, de la adaptación al cambio, de la opresión sutil del poder invisible, de la claudicación de la identidad propia. El enfoque filosófico que justifica el título de la novela está presente hasta en la frase final, cuando afirma que uno tiene que reconocer cuando su debacle ha llegado y reconocer vitorias ajenas. Les advierto que la novela va de menos a más, se profundiza con humildad desde el comienzo de la segunda mitad. Los entendidos en la obra de Loriga afirman que Rendición es muy distinta del resto de sus obras, que se nota ahora a un hombre con mayor madurez. No faltará quien afirme que Loriga se ha separado de sí mismo, que se ha desdibujado su mordaz voz narradora de los años 90 y comienzo de este siglo. Pero el resultado final que ganó el Premio Alfaguara 2017 es un hito que resuena en la memoria del lector luego de terminada su lectura, sin duda.



1. El Aleph (Jorge Luis Borges –Debolsillo): 


Acercarse a cualquier libro de Borges es contemplar y sumergirse en un universo creado a punta de tinta y de una vasta cultura general que a veces te hace sentir pequeño, inculto, pero que agradeces página tras página. Toda su obra narrativa (en la que no hay novelas) podría reunirse en un solo y gordo tomo en el cual lector no sólo buceará a placer en los mundos borgianos sino que será testigo de la historia del mundo, o de fragmentos relevantes de ella, en los que el autor argentino alardea erudición y maestría narrativa. Con el respeto que merecen otros escritores influyentes de nuestro idioma, según mi humilde opinión Borges es para las letras latinoamericanas del siglo XX lo que Heródoto es para los historiógrafos: es el cronista estructurado de la evolución humana. Y El Aleph es un testimonio de ello. En esta obra podemos encontrar clásicos dentro de la obra borgiana como El inmortal, El muerto, La espera, La otra muerte y La escritura del dios, que son mis favoritos del libro en cuestión. No es fácil de describir a Borges. Es tan único que toda exégesis será apenas una aproximación (limitada por la palabra) de lo que produce su verbo en el lector maduro que se atreva a enfrentarlo. No lo recomiendo a chicos. Hay que haber vivido y tener un bagaje de lecturas previas y aproximaciones a estudios de historia para comprender la grandeza del argentino. A mis treinta y tantos, me faltan aún un par de títulos de la cuentística de Borges por considerar que necesito más cultura para hacerlo. Así de simple (?) es el legado de Borges.



Pasemos al renglón de los logros individuales en diversas categoría narrativas y la decepción del año:

1. Mejor Portada: La gesta del caníbal (Rey Naranjo – 2016)

2. Mejores 5 (cinco) relatos:

1. El inmortal (El aleph- Jorge Luis Borges),

2. Un 0416 (Shadow y otros cuentos sombríos –Eritza Liendo)

3. Óptica alemana (La gesta del caníbal –Jorge Aristizábal Gáfaro)

4. Vida (Vida – Patricia Engel)

5. Trece (Mi novia preferida fue un bulldog francés –Legna Sánchez Iglesias)

3. Mejor libro de relatos: El aleph (Borges -Debolsillo)

4. Mejor personaje secundario femenino: Evelyn Ortega (Más allá del invierno-Isabel Allende/Plaza y Janés)

5. Mejor personaje secundario masculino: A. Kramer (Andantes-Néstor Cánchica)

6. Mejor desarrollo de diálogos: Shadow y otros cuentos sombríos (Eritza Liendo–Monte Ávila Editores)

7. Mejor párrafo/página inicial: Simone (Eduardo Lalo -Corregidor)

8. Mejor párrafo/página final: ¡Que viva la música! (Andrés Caicedo – Debolsillo)

9. Mejor estructura: Pensión de animales (Pablo Silva Olazábal – Escarabajo)

10. Mejor final/clímax de capítulos: Andantes (Néstor Cánchica)

11. Mejor descripción de ambientes: Rendición (Ray Loriga – Alfaguara)

12. Mejor argumento: Andantes (Néstor Cánchica)

13. Mejor prosa: Simone (Eduardo Lalo–Corregidor)

14. Mejor personaje principal femenino: Catalina de Miranda (Catalina de Miranda-Xiomary Urbáez/Planeta)

15. Mejor personaje principal masculino: Narrador de Simone (Eduardo Lalo–Corregidor)

16. Mejor novela: empate entre Simone (Eduardo Lalo) y Rendición (Ray Loriga)



Decepción del año: Más allá del invierno, de Isabel Allende:

la novela es demasiado anecdótica (aunque parezca tonto decirlo de una novela), de manera que todo en ella se experimenta de manera superficial, rasante. Hay momentos en que se muestra cierta introspección de los personajes, cosa que uno agradece como lector, pero apenas son bálsamos para paliar el aburrimiento constante de un argumento flojo y una narración lenta que parece eterna con sus 350 páginas. Para ser una de las autoras hispanohablantes más leídas a nivel mundial esperaba más a estas alturas de su carrera.



Para finalizar, les deseo un venturoso 2018 con formidables lecturas que nos hagan mejores seres humanos, menos peligrosos, más pensantes, más felices, ¡por qué no!…